• Reseña Histórica
  • Asunción Izalco
  • María Asunción y su Mesa Altar

“La Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor.

Hasta nuestros días, existe incertidumbre por el origen de esta fiesta. Algunos opinan que “probablemente se trate del aniversario de la dedicación de alguna Iglesia, más que la fecha real del aniversario de la Asunción de Nuestra Señora”.

También pudo originarse en tiempos del Concilio de Éfeso o que San Dámaso la introdujera en Roma, pero en ambos casos, son sólo hipótesis. Leyendo la biografía de San Teodosio, vemos que la celebración de la Asunción de María se hacía en Palestina antes del año 500, en agosto. En Egipto y Arabia, en enero.

Ya que los monjes de las Galias adoptaron muchos usos de los monjes egipcios, se encuentra la fiesta en las Galias, en el siglo sexto, igualmente en enero. La Liturgia Gala, la fija el 18 de enero como: Depositio, Assumptio, or Festivitas S. Mariae. Esta costumbre permaneció en la Iglesia de las Galias, hasta la introducción del Rito Romano.

En la Iglesia Griega, algunos la mantuvieron en enero; el Emperador Mauricio, si es correcto el Liber Pontificalis, fijó la fiesta para el Imperio Griego, el 15 de agosto. El fenómeno como tal y en el que se basa la fiesta, aparece en los Apócrifos sobre la Asunción de María, aproximadamente desde el siglo IV y V. El "Libro de San Juan Evangelista (el Teólogo)", para muchos, el más difundido y posiblemente uno de los más antiguos en el oriente bizantino, es su principal fuente.

Éste y otros Apócrifos, tuvieron gran influencia en diversas homilías y escritos de oradores orientales: Juan de Tesalónica, Juan de Damasco, San Andrés de Creta, San Germán de Constantinopla, entre otros. Si bien no tenían, ni nunca han tenido base histórica, la Iglesia Católica vio en ellos su fondo teológico. Esta doctrina se desarrolló en el siglo XII, siendo aceptada por grandes teólogos. Benedicto XIV, la señaló como “pía y probable”, pero sin señalarla aún como dogma.

Fue hasta 1849 que llegaron las primeras peticiones al Vaticano de parte de los Obispos, para que ésta se declarara como doctrina de fe. El Papa Pío XII consultó al Episcopado y en 1946 por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae, se logró la aprobación requerida. Esta es la cita bíblica de la que se basa la Santa Iglesia, para justificar la declaración del dogma y por ende, la celebración de la fiesta:

"Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.

Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo: -«Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.» (Libro del Apocalipsis 11, l9a; 12, 1. 3-6a. l0ab)”
.

En la bula Munificentissimus Deus del 1 de noviembre de 1950, se declaró como dogma a la doctrina de la Asunción de la Virgen María, de acuerdo a que: “Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

La fiesta del 15 de agosto es muy apreciada en la piedad popular, ya que se considera como la fiesta de la Virgen, el "día de Santa María", como lo es la Inmaculada en España y América Latina. En los países germanos, se ha difundido la costumbre de bendecir plantas aromáticas el 15 de agosto; esto figuró en el Rituale Romanum y constituye un claro ejemplo de auténtica evangelización de ritos y creencias pre-cristianas: "la tierra produce sus brotes, hierbas que producen semillas...y árboles que dan cada uno fruto con semillas, según sus especies" (Gn 1,12).

Era así como los paganos trataban evitar los daños que producían las hierbas venenosas y aumentar la eficacia de las curativas. Esta es la relación bíblica directa que tenemos para atribuir a la Virgen Santísima los símbolos y apelativos tomados del mundo vegetal: viña, espiga, cedro, lirio y ver en ella una flor de suave olor por sus virtudes.

“María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, criatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios”.

“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada”.



"Vayan por todo el mundo a predicar el Evangelio", –Bula Papal hacia 1493-; y los Reyes replicaron: "Os mandamos, en virtud de santa obediencia que así como prometéis, y no dudamos cumpliréis, destinéis a las tierras e islas susodichas, varones probos y temerosos de Dios, doctos, instruidos y experimentados, para doctrinar a los dichos indígenas y moradores en la fe católica e imponerles en las buenas costumbres, poniendo toda la diligencia de vida en los que hayáis de enviar".

Y este fue el punto de partida; llegaron los religiosos a nuestras tierras hacia 1537, a concretizar la violación a la dignidad y valores religiosos que nuestros pueblos tenían. Utilizaron el método de las encomiendas: descubierto y conquistado un territorio, se confeccionaban los planos y se fundaban ciudades, por cierto de manera bastante ordenada:

"Los pueblos de indios de la época colonial no surgieron sin plan ni forma. En esto el ordenamiento legal fue meticuloso. A la corona le urgía sobremanera organizar a los indios, reducirlos a núcleos compactos que aseguraban sometimiento, trabajo y tributos, así como la evangelización y el cuidado espiritual a que España estaba obligada como estado confesional y por el Real Patronato, que daba al monarca autoridad sobre la Iglesia en Las Indias, según la bula Universalis Ecclesiae del papa Julio II, en 1580." (Escalante, Tomo I, Pág. 22)

Fueron dadas éstas a los conquistadores, con el supuesto fin benévolo de cuidar, defender y catequizar a los indios de su territorio. Cosa que distó mucho de la realidad; muy caro lo tuvo que pagar nuestra raza, debido a la gran cantidad de vejámenes y todo tipo de cosas en su contra que tuvo que soportar, dándole perfecto sentido al término tan utilizado de "yugo español".

"A vos se os encomiendan tantos indios en tal cacique y enseñadles las cosas de nuestra santa fe católica". De ahí las palabras encomienda y encomendero. A su costa, tenía éste en su encomienda un encargado, sacerdote o seglar, que diariamente enseñaba la doctrina cristiana a los indios –era llamado doctrinero-. De tiempo en tiempo, pasaba por ahí algún misionero, examinaba a los candidatos y bautizaba y administraba los demás sacramentos, a los que estaban suficientemente preparados. Al menos, esa es la parte agradable que nos relata la mayoría de los cronistas de ese tiempo.

"Por lo malsano del clima, por la aspereza del terreno, por estar lejos del poblado o por otra razón cualquiera, no se repartían encomiendas, y esto ocurría en la mayor parte del continente; fueron los heroicos misioneros de las Ordenes religiosas los protagonistas de la evangelización. Aquellos primeros misioneros se internaban en los bosques o en los desiertos y serranías donde los indios vivían dispersos y, exponiendo su vida, los reunían en un sitio determinado". Cita otra fuente.

Las primeras capillas que realmente fueron ranchos con techo de paja, fueron construidas por los indígenas mismos para tener un lugar donde ser adoctrinados y según los europeos, tener que aceptar la nueva religión por medio de la nueva Doctrina y Misas. En su contorno, levantaban los indios sus viviendas y a eso se llamaba "las doctrinas", que fueron el origen de muchas parroquias, obispados, pueblos y ciudades de América.

La Gran Iglesia de Tecpan Izalco

Años y años pasaba ahí un religioso hasta que, crecida la doctrina y ya con el nombre de parroquia formada, pasaban a otras manos y los misioneros, dando un último adiós a sus fieles convertidos, iban a otra región en busca de lugares desconocidos a aprender otras lenguas, entenderse con otros indios y formar nuevas doctrinas para repetir la historia. Izalco desde luego, no fue la excepción del caso. "…para 1553 tienen curas propios Tecpan Izalco, Nahulingo, y Tacuzcalco, así como la misma Acajutla y otros pueblos de la futura alcaldía mayor: Ahuachapán y Nahuizalco." (Escalante, Tomo I, Pág. 26).

Algo muy digno de rescatar es lo siguiente que escribía un visitante que vino a Izalco a mediados del siglo XVI: "La plaza Mayor –de Sonsonate-, va adquiriendo la agradable perspectiva propia del corazón de una pequeña villa de provincia… la iglesia parroquial es una sencilla construcción en alto, con un único campanario, debidamente provista de ornamentos, platería e imágenes –pero opacada muy pronto por las que se comienzan a construir en Tecpan y Caluco Izalco…" (Escalante, Tomo I, Pág. 58)

De acá, fácilmente inferimos que la importancia que esta tierra tiene, no es de ayer; desde antes del Contacto y durante todo el período Colonial, Izalco destacó mucho y en el ámbito de la nueva religión fue cabeza en construcciones y la organización religiosa, como veremos más adelante. Veamos los siguientes apuntes: "La Trinidad no se distinguió por sus construcciones religiosas; fue arquitectura de provincia, baja y achatada, propia de tierra de terremotos.

Iglesias de otros lugares en la alcaldía mayor superarán a las de la villa, tal la de Santa María Magdalena en Tacuba; la de San Pedro y San Pablo en Caluco Izalco, y "particularmente" la de Nuestra Señora de la Asunción de Tecpan Izalco." (Escalante, Tomo I, Pág. 177). Curiosamente, ni Sonsonate urbe y cabeza principal de la zona conocida como la antigua Villa de “La Santísima Trinidad”, logró poseer tanta riqueza material en los asuntos religiosos tras el Contacto, como a todas luces lo tuvo el antiguo Tecpan Izalco; se puede pensar que ello se debió a la tremenda bonanza del cacao que enriqueció desorbitantemente a los Guzmán, encomenderos de esta población y que por conveniencia y compromisos con el clero, metieron sus manos en la construcción de la citada y muy afamada parroquia.

Así la describían,quienes nos visitaban en ese entonces: "… había una iglesia muy grande que tenía las paredes de tapias y la cubierta de paja, pero la portada y delantera era de cantería muy labrada, sumptuosa y soberbia… la fachada del templo de la Asunción se exhibía ufana y presumida a la luz de luna, pues porque era de noche de claridades fray Alonso se decidió seguir hasta La Trinidad sin pernoctar en Tecpan." (Escalante, Tomo I, Pág. 180)

Y, por otro lado se apunta: "Juan de Guzmán constató sus esfuerzos para adoctrinar a los indígenas de Izalco en la fe catóIica un requisito exigido a los encomenderos mediante Ia construcción de una iglesia alrededor del año 1555. Es muy posible que esta fue únicamente la tercera iglesia edificada en el territorio de EI Salvador…" (Amaroli, Pág. X) Acá, en el siguiente nuevo apunte, encontramos disparidad en cuanto a la verdadera fecha en la que debieron comenzarse los trabajos de construcción de nuestra tan afamada Iglesia, dedicada a la advocación de Nuestra Señora de la Asunción:

"La gran iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Tecpan Izalco –cuyos restos y antiguas campanas son lo último que queda para testimoniar la época de los Guzmán- se comenzó a levantar aproximadamente a principios de 1568, por Juan Francisco, "arquitecto". Juan de Guzmán había dado más de un mil trescientos treinta pesos de oro de minas para la traza y fábrica.

A la comunidad indígena le tocó entregar seis tostones por semana para la comida del constructor… Otra carga para el pueblo fue la madera en que se gastó cuatro mil quinientos pesos por todo, y el mantener a dos negros esclavos trabajadores… En 1570 estaban aún por hacerse el cuerpo del templo, la capilla mayor y la sacristía, pero tal y como iban de despacio los trabajos se decía eran necesarios diez años para concluirla y un gasto de mil pesos oro al año para la comida y salario de los oficiales y peones, así como para la compra de hierro. La fachada llevaba piedra de cantería labrada en el pueblo."
(Escalante, Tomo I, Pág. 229)

Vemos entonces una diferencia de 13 años, aunque en la última nota se aprecia “aproximadamente a principios de 1568", pero en todo caso, hay demasiado rango de tiempo entre ambas aseveraciones por lo que es difícil realmente fijar una fecha concreta. Con todo y eso, innegable es la fama y reconocimiento que la historia hace a este templo colonial, que ingratamente apenas se concede en nuestros días al desvalorizar sus ruinas que todavía reciben a los visitantes de la actual ciudad, mostrando el rostro del pasado, muchas veces ignorado por sus habitantes.

En cuanto a su construcción se detalla lo siguiente: "La única mina de cal de la región estaba en Caluco, en el paso de Textitan, pero se explotaba por la comunidad una vez al año y no por negocio, aunque llegó a venderse el excedente a tres y cinco tostones la fanega, tanto en la villa como en Tecpan. La fabricación de la cal había comenzado para la construcción de las iglesias de la Asunción en Izalco de Guzmán y San Pablo en Izalco de Girón, ambas comenzadas casi al mismo tiempo con dineros de los encomenderos y de la comunidad indígena." (Escalante, Tomo II, Pág. 12)

Como podemos ver, ni en esto quedaron excluidos nuestros indígenas, quienes a pesar de todos los sinsabores que vivían, no podían rehuirse a pagar con lo poco que tenían la construcción que para muchos, fue el orgullo –con su sentido estricto-, de los conquistadores, ya que era una manera de mostrar al mundo, la riqueza y alto estatus de que ellos gozaban en nuestro sufrido reducto, pero bondadoso con sus arcas personales desde que llegaron a tierras izalqueñas.

"Fue hasta finales del siglo XVI, en tiempos del alcalde mayor Lupercio de Espés, que se considerará finalizada la obra de la iglesia, comenzada cuando Pedro Xuárez de Toledo era alcalde mayor. Lucía hermosa y envidiada la gran construcción de ladrillo y mezcla, con “muy buenas puertas y portada”, platería bastante, tal cruces grandes, cálices, vinajeras, ciriales, candeleros; con telas y ornamentos, así como frontales bordados. La Trinidad no tenía ni la quinta parte de los haberes del templo de Izalco de Guzmán". (Escalante, Tomo I, Pág. 230

El templo estuvo al servicio de Tecpan Izalco por dos siglos y fue testigo de las primeras expresiones sincréticas realizadas por los indígenas locales, así como también de las primeras actividades formales que los religiosos implantaron en el extinto pueblo, aunque no con mucho éxito. Con respecto a este dato cronológico, se narra lo siguiente: "La iglesia de la Asunción estuvo en uso por unos 22O años. Tal como se mencionó anteriornente, en 1572 monjes dominicos (con quienes había entablado amistad el encomendero Juan de Guzmán) se establecieron en Izalco, donde permanecieron unos veinte años." (Amaroli, Pág. X).

También sabemos que sufrió severos daños y que fue sujeta de reparaciones, previa ruina total en 1773: “En Izalco, el clérigo Ignacio Delgado, extendió certificación a 4 de septiembre, 1729, que durante sus tres años de cura en Asunción, presenció los trabajos de reconstrucción de la gran iglesia –que ya antes del desastre de 1722, -erupción del volcán de Santa Ana- había requerido renovación del artesolano…" (Escalante, Tomo II, Pág. 170)

En cuanto a la Imagen Patronal titular de Nuestra Señora de la Asunción, quien presuntamente engalanó el Altar Mayor de esta histórica parroquia, se anota: "Juan de Urrutia, cura vicario de Tecpan Içalco, es quien escuetamente describe la imagen y el sitio que ésta poseía hacia finales de 1570, en el presbiterio de la inconclusa iglesia del pueblo de indios:

"Tiene la dicha yglesia en el altar mayor un retablo de pincel mediano y un crusifijo y una imagen de nuestra señora de bulto en los altares colaterales"
."
El Rostro del Sincretismo, pág. 95. Copy Right.

El 29 de Julio de 1773, el terremoto de Santa Marta destruyó el citado templo, cuyas ruinas todavía pueden observarse al costado derecho de la actual Iglesia Parroquial, que también es de origen colonial, pues fue construida en 1815. La primera piedra de esta edificación, la puso el recordado Arzobispo Pedro Cortez y Larraz en 1782.

En torno a la Imagen Patronal de la Asunción, el historiador Carlos Leiva apunta: "Su peana, es una nube en las que sobrevuela un querubín de alas con la punta como los lados de un pergamino enrollado y el peinado típico de los angelillos figurados en los trabajos platerescos de mediados del siglo XVI".

Y, agrega: “Según la liturgia de la Iglesia occidental, la Asunción debe vestir saya roja y manto azul; sin embargo, Tecpan Izalco reglamentó para Ella, amarillo oro para el vestido y rojo real para la capa, colores del Sol y en el mundo nahua. Según Leonhard Schultze Jena, los antiguos nahuas de Izalco, aplicaban el rojo al Oriente, punto donde resurge el sol cada amanecer, mientras el amarillo dorado correspondería a la aurora y el mismo sol. Y María, en su advocación asuncionista -sin dejar de llevar la luna a sus pies, como la pintara Diego de la Cruz hacia 1490 y como el alto relieve de Milpa Alta, México, D. F., de fines del s. XVI, aunque en este caso, echemos de menos los rayos del sol-, es también sol y aurora, pese a pertenecer al género femenino…"

“… Verdadera efigie de la Divinidad , o de la "Señora", como la llamaban los indios viejos, no se movía jamás de su sitio en el retablo, como es normal que siga sucediendo aún con las imágenes titulares en los pueblos de indios a las cuales se les tributa la más alta devoción. Por ello, es importante destacar, que la primera vez que la Virgen salió a la calle, fue el 15 de agosto de 1950, a idea del alcalde municipal ladino, Felipe Morán, quien contó para tal efecto, con el apoyo de Gustavo González y Víctor González, ladinos del barrio de Abajo; de Juan Rivera, Arturo Moreira, Federico Vega Pacheco, Juan Martínez y Matías Campos, ladinos del barrio de Arriba.

Salió en efímero trono de madera y papel, confeccionado por José Pinto, tras la larga misa de la mañana del quince de agosto, debiendo retornar al templo estando el sol en su cénit, según el juramento establecido en esa fecha…"

El Rostro del Sincretismo, pág. 98. Copy Right.

Importante es anotar, que el actual camarín de Nuestra Señora de la Asunción, fue elaborado por el recordado José Dolores Pinto hacia 1944, recuerdo todavía muy tangible en la memoria de su hijo Adolfo, quien ayudara a su padre en la obra encargada por el célebre Padre Castillo. Izalco es un lugar donde el tiempo no ha borrado sus tradiciones y costumbres; su Patrona, la Virgen de la Asunción, cada 15 de agosto hace su recorrido en Solemne Cortejo Procesional, por las principales calles de la ciudad. Fiesta Patronal de Izalco que inicia con la entrega solemne del Altar en honor a la Reina del Cielo y que congrega a todo el pueblo y sus alrededores; el Clero de la Diócesis y su Obispo Diocesano, presiden la Eucaristía Patronal en horas de la mañana.


Nueva Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción década de los 50s.Fotografía de colección privada. CopyRight



Para concluir este apartado, no podemos ignorar el adagio muy propio de los lugareños: "María Asunción me Llamo, Cien Quintales Peso… y el que no lo Creyere, que me Levante en Peso..." Así reza la frase popular que los izalqueños han repetido por décadas, en alusión a esta joya colonial de imponente presencia en su campanario, al centro del casco urbano del histórico pueblo, desde 1955. La insigne campana izalqueña, traída en 1533 y consagrada solemnemente en 1583, ostenta 5 frases inscritas perimetralmente, a diferente altura del faldón cada una.

De ellas, cuatro son de fábrica y una manuscrita tras su hechura. Así la primera, de arriba para abajo, en caracteres góticos de fábrica, reza: "Virgum caro factumes habitavit innouvis ptvidimus gio". La segunda frase dice: "ANO DE M D LXXXIIII SIENDO VICARIO DE ESTA PROVINCIA EL SENOR DON JERONIMO MEXIA". La tercera fase, un corto cintillo de fábrica, inscrito en caracteres góticos, sobre una gradería y al pie de una Cruz de los Conquistadores, ubicados a medio faldón, dice: "s. maria".

La cuarta, en letra gótica de fábrica, y en latín no perfectamente entendible, se lee: "Laurato optis intimharis venesonantibus Deus". La quinta inscripción, a mano y en castellano, reza: "Consagrada a la SS Virgen de la Assumpcion ad. 1583 porel ylmoSrDr, Dn TU Gomez de Parada".

De acá se deduce, que fue Consagrada a la Santísima Virgen hasta 1583. Según se cuenta, esta campana fue donada al pueblo de La Asunción de Izalco por el Emperador Carlos I de España y V de Alemania.

Sin embargo, ésta no registra ningún dato que dé sustento a la tradición izalqueña, sumando a esto que Carlos V abdicó al trono en 1555 y murió tres años después, en 1558. Todo esto, al menos 29 años antes de aparecer la campana en el pueblo de indios de Izalco.






Antes que nada, consideramos muy importante citar los siguientes apuntes, a fin de esclarecer la posible datación y fundación de la ahora agonizante Cofradía indígena dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, "Virgen de Agosto" o simplemente "María Asunción" tal y como la llaman mis izalcos, la cual es según la estructura jerárquica, la segunda en importancia dentro de todo el conglomerado de Mesas Altares existentes en el pueblo. Iniciemos:

Para Escalante Arce, "El triste mundo del indio en la América española es uno de los duros legados que inciden en la actual realidad. La desesperanza encontraba refugio en las cofradías, hermandades y guachivales, asociaciones para fines piadosos y ayuda mutua, parte importante de sus vidas y del calendario de celebraciones religiosas al fomentar el culto de sus santos patrones."

Y, asegura que: “A finales de 1570, el presidente-gobernador doctor Antonio González, pidió al cura vicario de Tecpan Izalco, padre Juan de Urrutia, le informase sobre el estado de la iglesia" -acá nos referimos a la antigua Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción-, y éste, apunta: “Tiene la dicha yglesia en el altar mayor un retablo de pincel mediano y un crusifijo y una imagen de nuestra señora de bulto en los altares colaterales… -no menciona en dicho inventario a ninguna otra Imagen- … tiene el dicho pueblo una ermita de sant juan y otra de sant Gregorio que prové el pueblo, y otra de la vera cruz que prové la cofradía della." (Escalante, Tomo I, Pág. 232)

Muy importante es anotar lo siguiente: "Ley XXV. Que no se funden cofradías sin licencia del Rey, ni se junten sin asistencia del Prelado de la Caja y Ministros Reales. Ordenamos y mandamos, que en todas nuestras Indias, Islas y Tierra firme del Océano, para fundar Cofradías. Juntas, Colegios ó Cabildos de Españoles, Indios, Negros, Mulatos ó otras personas de cualquier estado ó calidad, aunque sea para cosas y fines píos y espirituales, preceda licencia nuestra y autoridad del Prelado Eclesiástico, y haviendo hecho sus Odenanzas y Estatutos, las presenten en nuestro Real Consejo de las Indias, para que en él se vean y provea lo que convenga, y entre tanto no puedan usar ni usen de ellas…"

Los Guachivales eran las Cofradías informales de los indígenas, fomentadas en un principio por los religiosos regulares, especialmente dominicos, pero sin constitución legal. Son agrupaciones basadas en la religiosidad espontánea indígena, en las que pervivían antiguas manifestaciones semi-idólatras y mágicas alrededor de las imágenes de los santos patronos…

tienen estos guachivales indios marcada preferencia por las imágenes de vestir, las cuales arreglan a su modo, que para el profano e ignorante del mundo cultural indígena pueden parecer ridiculeces irrelevantes y hasta motivo de mofa, o de benévola extrañeza. "Las cofradías y hermandades tenían un capital propio las más de las veces, aunque muchas aparecen en ciertos momentos descapitalizadas… en Asunción Izalco, la cofradía de Nuestra Señora de la Asunción pagaba veinticuatro misas al año a doce reales cada una..."
(Escalante, Tomo II, Pág. 179)

Con todo este preámbulo, iniciamos nuestra búsqueda. Según lo visto, desde inicios del tiempo colonial, ya Izalco contaba con una Cofradía dedicada al culto y veneración de Nuestra Señora de la Asunción; obviamente debido esto, al nombramiento o consagración del pueblo mismo a esta advocación mariana.

En la primera descripción que se hace de la antigua Parroquia, claramente se deduce que en ella, se hace alusión directa a la actual Imagen Patronal; pero cierto es, que no se nombra a ninguna otra como parte de su inventario. Luego, vemos cómo efectivamente, aparece la citada Cofradía en cuestión, pero he aquí la primera incógnita: ¿Se trataba de una Cofradía que celebraba a la Imagen Titular? Esto es algo muy difícil de asegurar.

Crear una Cofradía no era cosa fácil como hemos anotado y en las estadísticas o sensos de la época, solamente aparece citada una Cofradía bajo esta advocación, pero se sabe que ya por esos tiempos, Izalco contaba con varios guachivales. Es muy fácil teorizar que precisamente, esta Cofradía tuvo que ser la primera que se constituyera en el pueblo, por razones obvias. En medio de este panorama debió haber nacido la fiesta indígena, paralela a la Patronal, aunque la voz popular indica otra cosa como veremos más adelante.

Las fechas son muy importantes, porque hasta este momento hablamos de mediados del siglo XVI, y la tradición oral, ubica las fiestas de esta Imagen mariana "indígena", luego de 1773 como se verá en su momento. Y todo esto a la vez, nos lleva a la siguiente incógnita: ¿En qué momento aparece en el pueblo la Imagen de Nuestra Señora, ahora bajo la tutela del Común de Izalco? Lastimosamente, la falta de documentos impide poder responder esto. ¿Será que la fiesta del Común hacia Ella desde sus inicios fue realizada en un guachival?

En torno a esta muy mística y respetada Imagen, existe mucho simbolismo y tradición. Es celebrada del 1 al 16 de agosto; en los 80`s, era procesionada bajo palio el día 8 por la tarde, y era conducida a la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, donde permanecía hasta el día 16, cuando era llevada de nuevo a su Cofradía. A esta tradición del día 8, el Común de Izalco la conoce como: "El Recibimiento de la Virgen" y al traslado de la Imagen, como "La Procesión del Recibimiento", que lucía muy engalanada con la presencia de "Los Historiantes", quienes danzaban especialmente para "Ella".

La relación de Ella con dicha danza se debe a que según la tradición oral, fue en una de las tantas batallas entre moros y cristianos, donde la Virgen se apareció venciendo milagrosamente a los moros. A propósito de estos danzarines, hemos tomado a bien, hacer un escrito aparte de éste, debido a su importancia y tradición.

Aseguran los izalcos más longevos, que el origen del “Recibimiento”, se debió a que la Efigie, originariamente pertenecía a la antigua Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, pero que tras el histórico terremoto de Santa Marta en 1773, tuvo que ser rescatada de los escombros y entregada "en depósito", a los lugareños. Pero he aquí que tal Imagen no es citada en el inventario como hemos visto. Por ello podemos decir que la Efigie en cuestión, no es de la misma edad de su símil, la Asunción Titular, salvo que el dato no sea correcto.

La historia continúa diciendo que aún después de erigida la nueva Parroquia, la Señora nunca regresó, ya que a estas alturas, el Común había constituido ya, una Cofradía para Ella y prácticamente se habían apropiado de la Imagen. Ante esto, el Párroco en funciones, no tuvo más opción, que permitir que la Efigie permaneciera en su Cofradía, pero hizo que se firmara el respectivo compromiso, de que llegadas las fiestas Patronales de la Señora, "debía subir" -ya que desde siempre tal Cofradía o guachival ha estado hacia el Sur del pueblo-, y quedarse dentro de la Parroquia misma, hasta que finalizaran dichas fiestas.

La Comunidad indígena aceptó tal condición y fue así como se creó la tradición, de dejar la Efigie desde el 8 de agosto, hasta el 16 del mismo, para dar cumplimiento al compromiso adquirido; tenemos entendido que el documento que respalda estos acontecimientos existe, pero debido a su importancia histórica, obviamente no se muestra al público. Concluimos pues, que hasta hoy, desconocemos el origen de esta muy Venerada Imagen y que tampoco hay pistas firmes que nos lleven a asegurar a partir de qué momento iniciaron sus fiestas, a pesar de que el Común insista en que una vez en su poder, aparece la Cofradía o guachival en cuestión.

Lo que sí es muy cierto es que mis conciudadanos en la mayoría de los casos, ignoran que realmente Efigies de Nuestra Señora de la Asunción son dos: la Patronal que engalana el Altar Mayor de "la nueva Iglesia", procesionada el día 15 -muy lamentablemente en horas de la tarde y no al mediodía como debe ser-, y ésta en cuestión, que está rodeada de mucho sincretismo y que es como dice el Común: "La Señora de Izalco", o incluso muy orgullosamente expresan: "es la propia Virgen de Asunción, la que cuida al pueblo; ninguna como Ella".

Actualmente, siempre se procesiona el día 8, pero ya sin palio, ni la participación de “la historia”, como referían los abuelos a la Danza de Moros y Cristianos; como tampoco queda depositada en la citada Parroquia, sino que es conducida a su Cofradía el mismo día, después de impartir sus bendiciones por pueblo. "Hace más de cincuenta años, demandaba por las calles de Izalco el 1 de mayo; saliendo también en rogativas, cuando había grandes sequías", cita Carlos Leiva Cea, historiador izalqueño. Agregamos esta anécdota de Carlos Leiva en donde sin lugar a dudas, nos evidencia el místico pensamiento de los izalcos:

"En 1991, tras ser trasladada al sitio donde debía permanecer durante ocho años, recordamos que al sugerir como el mejor lugar para ubicarla, la pared sur de la vivienda, una cofrade gritó escandalizada: "¡La Virgen puede ocupar cualquier lado, menos ponerse aquí abajo, porque se nos viene el volcán encima!" Como tiempo después averiguaríamos, el Sur, es el "Huitzlampa": sitio de espinas, lugar del Inframundo cuyo color es el negro”.

A su Cascabel –medallón de oro fundido, lamentablemente hurtado de la Cofradía y cuyo paradero aún es desconocido, fotografía de la derecha-, se le relaciona con los tláloc, debido a los caparachos de tortuga que lo forman, creyéndose que al ser procesionada la Señora, los antiguos izalcos invocaban las lluvias, lo que era ayudado por las sonajas con su sonido peculiar.

La relación se basa en el significado que los sapos, tortugas, cangrejos y peces dieran nuestros abuelos en su pensamiento místico, quienes asociaban a estas sagradas criaturas, al agua y por ende, en este caso, a las lluvias que hacen que la tierra dé sus frutos. Como podemos ver, todo tiene explicación en la cosmogonía de mi pueblo.

Imponente luce sobre su cabeza, la centenaria Corona imperial de plata, que según la tradición oral, fuera donada por el mismo Carlos V de España, como símbolo de la jerarquía y nobleza, como lo es la Reina del Cielo. Según la tradición popular, su manto rojo representa la sangre y el dolor de los conquistados y su vestido amarillo al sol, es decir, la esperanza de un nuevo amanecer como raza. En cuanto a su misticismo, debo recordar lo que una cofrade me dijera en una ocasión en la que intentaba fotografiar a la Venerada Imagen, debido a que al momento de hacerlo, no utilizando flash y creyendo ella que no me era posible fotografiarla, me dice muy seria:

"La Virgen no quiere darle la foto, porque de seguro no se la ha pedido a Ella; Ella es muy orgullosa y poderosa, pídale la foto y se la dará…" a lo que no me atreví a refutar, ya que realmente, las fotos las tomaba sin ningún problema; pero el punto acá, es notar la profunda creencia en los poderes que los izalcos dan a la Venerada Imagen.

Una de las particularidades que tuviera exclusivamente esta Cofradía, es la existencia de la figura de la “Mayora o Capitana del Jarro”. Su Mayordomo, nombraba a 2 mujeres como Primera y Segunda Capitana, respectivamente. Era durante las fiestas de la Virgen, cuando ellas se encargaban de todo lo relacionado con los asuntos de la cocina y, nombraban a éstas a su vez, a 10 mujeres más quienes ayudaban a las 2 Capitanas Mayores en sus obligaciones.

Su nombre se debía a que en otros tiempos de mejor bonanza cultural, ellas portaban sendos Jarros de "china" bellamente decorados y de dimensiones considerables, en los que llevaban flores, según la ocasión: barbón, flores de San José y flor del tiempo, eran las ofrendas que más se utilizaban. Luciendo sus atuendos oficiales indígenas.

Ellas encabezaban “El Recibimiento” donde no portaban el citado jarro, sino que llevaban en sus brazos, las candelas que tras “El Recibimiento” serían quemadas en el Altar de la Virgen dentro de la Cofradía. Era durante el retorno de la Virgen, día 16 de agosto, cuando las selectas damas portaban los citados jarros adornados de flores dando sentido a su original nombre.

La memoria colectiva de los izalcos, recuerda a las sobresalientes señoras como Capitanas de la muy venerada Virgen de Agosto, a las siguientes: Emilia Pasasin, Ana Ramos, Tránsito Quele, Adela Siguachi, Rosenda Pasin, María Quele de Musto, Cristina Ramírez, Julia Ramírez, Marcelina Siguachi, Vicenta Teshe, Ana Chile, María Tespan y otras no menos importantes que involuntariamente, se escapan de dicha memoria.

A su gran legado cultural, se suma la tradicional sopa de chilayo: narran los izalcos, que a principios del siglo pasado, la "Poderosa Señora", se transformó en una mujer con el objetivo de visitar el rancho de Don Antonio Villeda, ganadero de la zona justo cuando una peste estaba en lo mejor de matar cientos de reses. Al llegar al rancho, la misteriosa mujer preguntó por Don Antonio, y al no encontrarlo, solamente sugirió a sus hijas que compraran "criolina" en una farmacia de Sonsonate y que se la aplicara a los animales. Cuando recibió el recado, sin vacilar, Don Antonio muy obediente hizo lo que la desconocida Señora indicara y entonces se produjo el milagro, ya que cesó la muerte del ganado.

Agradecido, vino a Izalco acompañado de sus hijas a buscar a la todavía incógnita mujer, pero debido a que cuando la desconocida visitó el rancho, no dijo su nombre, ni dio ninguna otra información que la identificara, ya que solamente dejó dicho que "era de Izalco", la búsqueda era más que complicada.

Curiosamente, llegaron al legendario barrio de la Cruz Galana, y su búsqueda los llevó sin saberlo, a un rancho, donde les dijeron que tenían una Virgen y sin tan siquiera sospechar lo que les esperaba, pidieron conocerla. Al ingresar al rancho que servía como Cofradía, las hijas de Don Antonio, casi se desmayan cuando vieron a la Virgen, con todas las facciones y ropas de la mujer que las visitara, dándoles el remedio para los animales; dice la historia que al mismo tiempo exclamaron: ¡es ella, ella llegó al rancho! e inmediatamente, se arrodillaron para darle gracias por el milagro concedido.

Tras el suceso y muy agradecido, Don Antonio regalaba sin falta, año tras año una res para que se cocinara la ahora tradicional comida y se sirviera en la Cofradía.

Y decimos "ahora tradicional comida", porque según los señores Mario Masin (+), ex Alcalde del Común y Felipe Pilía, la sopa era solamente ofrecida para los Cofrades entrantes y salientes de la Cofradía y agregan que en aquéllos tiempos, el plato era cocinado exclusivamente por hombres y servido en pequeños batidores de barro. Aseguran que el caldo, se hacía con la carne del animal y que se cocía exclusivamente con el jugo de naranjas agrias y mucho chile, sin ningún tipo de verduras y que se servía en porciones muy pequeñas, solamente entre los cofrades. Todavía hoy, llegado el 16 de agosto, los visitantes pueden deleitarse con el singular almuerzo servido en trastos de barro, acompañado de las infaltables tortillas. Este relato es apenas una pequeña muestra, del tremendo legado cultural de mi amado pueblo al país entero.




Nstra. Señora de la Asunción, Ma. Asunción o "Virgen de Agosto". La Gran Señora de los Izalcos. Titular de Mesa Altar.