• Reseña Histórica
  • Cascarones y Cofradía de Las Comadres en Izalco


“El compadrazgo es una institución que se ha desarrollado en todas las áreas culturales de Influencia de la religión católica, aunque en distinta intensidad y bajo formas empíricas diferentes en los distintos contextos sociales” (MONTES del CASTILLO, 1984: 151) Las Cofradías y su respectivo sistema de compadrazgo datan desde la Edad Media y consecuentemente, esto fue traído a nuestras tierras a través de los conquistadores y misioneros; existe la visión que sostiene que dentro de América Latina, este compadrazgo "es asumido como parte de la crisis que se tuvo dentro de las sociedades indígenas en la Conquista".

Y, tanto fue así, que Montes del Castillo señala que fue “una adaptación que la sociedad requería”.  Igualmente, se señala que “El compadrazgo actuó como una fuerza cohesiva e integrativa dentro de la comunidad, entre clases y grupos étnicos, formalizando ciertas relaciones interpersonales y encausando modos de comportamiento recíproco, en patrones establecidos a fin de que el individuo adquiera el grado máximo de seguridad social, espiritual y económica”.

Las razones de aceptación de esta práctica se le debería en todo caso, a las "similitudes" que tiene con los sistemas nativos de parentesco; incluso se habla del reemplazo que hizo el compadrazgo del sistema de clanes. Por todo ello, no nos extrañe que en Izalco este sistema socio-religioso esté presente en todo el quehacer de las Mesas Altares izalqueñas.

Según la tradición, dentro del Común de Izalco todas las autoridades de la centenaria Alcaldía del Común y los Mayordomos-as entre sí, han de llamarse "compadre" o "comadre" respectivamente, lo cual se ha de ritualizar tras hacer el "brindis" tradicional en las distintas fiestas, según calendario litúrgico.

En esta ocasión, damos cobertura a un sistema de compadrazgo muy especial acá en Izalco, con el cual se da la bienvenida al tiempo cuaresmal y que es practicado aún hoy, tanto por ladinos e indígenas, aunque obviamente de mayor presencia en este último sector étnico.


"La Visitación"

Es "Martes de Carnaval" y en Izalco, dan inicio las actividades oficiales de Cuaresma. El término "Carnaval" -carnelevarium: quitar u omitir la carne-, se refiere a la fiesta popular que precede a la Cuaresma; durante ella -un período de 40 días-, los fieles tradicionalmente se abstenían de comer carne, algo que actualmente ya no se practica; debemos saber estimados lectores, que la celebración de este día, no es única de Izalco; en toda Latinoamérica se tiene registro de esta fiesta, aunque claro está con ciertas diferencias por cuestiones culturales.

Antaño, llegada la fecha -movible según calendario lunar-, en Dolores Izalco la extinta Cofradía de "Las Comadres", realizaba su fiesta oficial. La celebración era protagonizada por mujeres "del Común", quienes para tal fin utilizaban ya los tradicionales cascarones de huevos de gallina, pintados con anilina de vivos colores en cuyo interior se ha depositado confite -viruta-.

Esta tradición de usar los cascarones en Martes de Carnaval y Miércoles de Ceniza es muy común en América, y por ende, tampoco es exclusiva de Izalco como muchos muy erróneamente creen. -foto izquierda, cascarones de Chiquimula en Guatemala-.

El origen y razón de ser de estos cascarones no ha podido ser esclarificado a ciencia cierta, debido a que no se han encontrado rastros significativos que los ubiquen en el tiempo y el espacio; podríamos referirnos a las fiestas y carnavales del mundo ibero-romano y pensar que de ahí fueron traídos a nuestras tierras por los europeos. También tenemos el dato certero que en Lopera, municipio de Jaén -España-, esta tradición es muy antigua; igualmente, es consecuente pensar que tras el Contacto, haya llegado esta expresión cultural a América.

Para el caso izalqueño, la fiesta fue desarrollada paralelamente por las otrora poblaciones racialmente opuestas, es decir, tanto ladinos como indígenas, la han celebrado, cada quién con sus propias características. Todavía a mediados del siglo XX, era realizada por adultos y no por niños. Cabe decir que no se limitaba a la Mesa Altar de "Las Comadres" en la zona ladina, pero bajo la jurisdicción de la Alcaldía del Común, sino que también en el Mercado Municipal y el Parque Menéndez se hacía con mucho entusiasmo. Estos cascarones, en algunos casos se rellenaban de talco, harina de pan o ceniza -ya que también se usaban al día siguiente: Miércoles de Ceniza- y, algunos atrevidos depositaban en ellos "pica pica" -polvo de la hoja de chichicaste- o incluso perfume hacia principios de los años setentas, tal y como lo recuerda Don Peter Cantvera informante nuestro.

La idea básica de la fiesta, es romper estos cascarones en la cabeza de los/as participantes, estableciéndose así, el compadrazgo que ha de ser válido para toda la vida. En este punto, radica la singularidad de la fiesta izalqueña con respecto al resto del continente, ya que no tenemos rastro que dicho compadrazgo se realice por este medio en otras partes. En Guatemala por ejemplo, se revienta el cascarón y no tiene ninguna connotación especial. Esto es algo que observamos lamentablemente sucede ya en nuestro suelo, pues los niños-as si bien es cierto, conocen la tradición, "no saben o nadie les dice" la idea de ésta.

Muy común es oír a las izalqueñas más longevas decir: "adiós comadrita" y al preguntarles el por qué de ello, suelen contestar: "somos comadres de cascarón!". Esta es una fiesta que por diversos motivos, muy lamentablemente dejó de efectuarse en su respectiva Mesa Altar, al punto que irremediablemente, su Cofradía como tal ha desaparecido.

Ante el problema de su desaparición, miembros de la Alcaldía del Común, han tomado a bien "prestar la tradicional Efigie", que se encuentra anexa a la Mesa Altar de San Nicolás de Tolentino, para que se reviva la tradición. A continuación queridos lectores, les muestro un extracto de un artículo publicado donde se titula "Las Comadres y el Martes de Carnaval" ©, del izalqueño, Carlos Leiva Cea, quien nos relata:

"Como ladinos del ahora barrio de los Dolores, se suponía que dicha fiesta se contemplara en Izalco, a través de la óptica de la iglesia, es decir como un ritual de preparación para la Cuaresma y Semana Santa, tiempo de austeridad y sobretodo de reconciliación, en el que esperaba estar paz con la familia y vecinos, como tributo al cruento sacrificio del redentor.

Sin embargo, aunque hace poco más de diez años lo ignorábamos, otra fiesta “carnavalesca”, se había llevado a cabo durante siglos para esta fecha, la cual estaba a cargo de la mayordoma de San Nicolás de Tolentino, a cuya cofradía están adosadas Las Comadres, desde tiempo inmemorial -foto derecha por Carlos Leiva Cea. CopyRight- Pero desde que la crisis económica terminó por instalarse definitivamente en el ya deteriorado modus, vivendi del Común y los últimos viejos de gusto murieron, la fiesta quedó prácticamente en el olvido, hasta que en los años noventa del siglo pasado, el entonces Patrono Pro-rescate de Valores Culturales, intentó restaurarla.

Decíamos que ambas celebraciones eran “carnavalescas” entre comillas, porque ninguna ni aun en el caso de la celebración ladina, ida con nuestra niñez a finales de los sesenta, fueron más allá de su matiz pueblerino y su sentido contrarreformista, al comparar con los carnavales de Rio, Cádiz, Las Palmas, o, tan siquiera, los festivales de esta época en lugares de Galicia, como Verin, donde, hay una fiesta especial de las mujeres, llamada precisamente, “ de las Comadres”."
Sic

"En cuanto a la celebración del pueblo indígena de Izalco, empezaba el martes por la tarde con el rezo del rosario ante las imágenes de las Comadres, una vez se reunía un buen número de mujeres – los hombres podían asistir pero, hasta que la fiesta estaba en su auge. Una vez se acababa de rezar, se repartía la primera chicha o el primer trago, dando inicio el danzar con el baile de “las comadres”, exclusivo de las mujeres, como su nombre lo indica. Acorde a lo afirmado por Teresa Musto, mayordoma de la cofradía de San Nicolás de Tolentino, a la cual se encuentran adscritas las comadres, y cofradía asentada en su casa desde tiempos de sus padres.

Era la mayordoma quien se encargaba de iniciarlo. Para ello, debía realizar el ritual de costumbre: tomando un cascarón relleno de viruta multicolor y medio danzando, tras localizar a su futura “comadre”, se acercaba a ella para destriparlo -más que para reventarlo sobre la cabeza de esta, ante la algarabía de todos los asistentes.

Acto seguido, después de acercarse ambas ante las imágenes de las comadres para reverenciarlas y santiguarse, inauguraban el baile. Terminada la primera pieza, la mayordoma de la cofradía volvía a su lugar frente al altar adornado con flores y candelas encendidas, mientras la mujer que había elegido como su comadre, se encargaba de buscar la suya, luego que su comadre (mayordoma) le entregaba su cascarón.

Estando todas las mujeres ya emparejadas como comadres, bailaban todas las parejas de comadres, abrazadas en forma idéntica a como se enlazan las santas patronas de la fiesta, al son de la segunda pieza musical, posiblemente “la hualcachía o alguna otra polea, siendo hasta que ya las mujeres habían bailado enteramente, cuando podían dejar a su pareja femenina para buscar una masculina."
Sic

"Si bien Teresa Musto y otras gentes sugerían hace más de diez años que las efigies representan “a las comadres de Santa Isabel y Santa Apolonia” y, según Tito Velásquez “Santa Marta y Santa Apolonia”, para nosotros se trata de la representación de la visitación de la virgen a su prima santa Isabel, tal como sugiere a primera vista, la imagen de las dos mujeres que abrazándose, en vez de guardar el intimismo de la escena, tantas veces interpretada a través de las centurias, voltean a mirar a los espectadores." Sic

"Cuando el Martes de Carnaval, era fiesta de todos los cipotes del barrio de los Dolores, pese a que algunas veces llegamos a emplear el betún de zapatos para embadurnar a los demás, la fiesta era siempre a base de cascarones del huevo pintado con colores de anilina, repletos de viruta multicolor, llenados a veces por los mas transgresores, no únicamente con ceniza o harina, sino hasta con orines. Pero como fueren, había que sellarlos muy bien con una tira de papel también coloreado, devolviéndolos entonces a su forma original." Sic

Para enriquecer la interpretación sobre esta fiesta, Don Manuel Pasasin (+), -foto derecha-, quien fuera miembro activo y autoridad "del Común", aseveraba lo siguiente: "El Martes de Carnaval en la comunidad indígena es una gran celebración popular, y se basa en la historia de dos mujeres (Santa Apolonia y Santa Gertrudis), que al reencontrarse, presenciaron como las criaturas dentro de sus entrañas brincaron de felicidad por su acercamiento. Allí nace el comadrazgo entre ellas, y por eso deciden sellar ese sentimiento de alegría obsequiándose mutuamente unas palomitas de castilla, lo cual las comprometió año con año a reencontrarse en ese mismo lugar y entregarse mutuamente un presente.

Eso es lo que ocurre en la comunidad indígena todos los martes de carnaval, festejamos los nuevos comadrazgos que nacen, ya no entre mujeres, sino, entre nuestra comunidad y algunas personas que por méritos desinteresados nos parecen especiales. Es una gran fiesta en donde nos deleitamos con música, bailes, comidas y bebidas; pero el fin principal de tan agradable convite, es la interpretación de disfrutar de las cosas que al día siguiente ya no podremos gozar si no hasta después de cuarenta días" Sic
Fuente: La Cuaresma, Tradición y Devoción, 3ª Edición. Págs. 21-22. Hermandad del Santo Entierro de Cristo, Copy Right ® ©

Y, agregamos el testimonio dado por Doña Carmen Ramírez: "...antes, el Martes de Carnaval mandaban a las casas unas palomitas de dulce y así lo hacían comadre a uno... las hacía la Niña María Rivas... yo tenía dos comadres que me enviaron el "presente" a mi casa... muchos creen que sólo los cascarones eran la forma de hacer comadres, pero no es así..."

Como podemos ver, la discrepancia en cuanto a la interpretación de quiénes realmente son las mujeres representadas en la efigie de Las Comadres, se mantiene, pero la filosofía del por qué de la celebración, básicamente es muy coincidente. Pero a todas luces se trata de una tradición con base bíblica.

Por otra parte, Don Peter Cantvera oriundo de Izalco, me cuenta que tuvo el placer de conocer pesonalmente a la última de las Mayordomas de la extinta Cofradía de Las Comadres, Doña Mercedes Musto (+) -fotografía izquierda-, quien muy atenta le narró el por qué la fiesta, según su memoria, dejó de realizarse:

Me cuenta Don Peter: "En 1992 necesitaba unos faroles para utilizarlos el 07 de septiembre, por el Día de las Mercedes; llegué donde la familia Musto y me recibió la ancianita Mercedes Musto, quien entre otras cosas, me comentó que había sido la mayordoma de las Comadres durante mucho tiempo. Palabras de Doña Mercedes:

"Actualmente la gente ha perdido la devoción, ya que cierto año algunas personas colocaron "pica pica" dentro de los cascarones y al momento de empezar a reventárselos en la cabeza, como es la costumbre, se armó un gran alboroto por la picazón y la fiesta prácticamente quedó suspendida... mire, quedé totalmente decepcionada por la actitud de las personas que habían venido y por esa razón tomé la decisión de no volver a celebrar la fiesta".

Esta celebración estimados lectores, tiene su propia pieza musical, pero, ¿Cómo es la pieza musical titular de la Fiesta de las Comadres?

"El Son de Las Comadres". Música de marimba de arco ejecutada por Antonio Musto, marimbero del Común de Izalco. Estas son las Notas musicales de mis izalcos.....





        Llevando a cabo el tradicional ritual, en algún lugar del otrora Tecpan Izalco, un Martes de Carnaval de 2013.