• Reseña Histórica
  • Su Cofradía en Izalco

"En la Sagrada Escritura, vemos que en los Evangelios aparece Nuestra Señora presente,
con inmenso amor y dolor de Madre, junto a la Cruz, uniéndose a los padecimientos
de Cristo y mereciendo por ello el título de Corredentora"
El precio que Nuestra Señora tuvo que pagar por su obediencia inamovible para con Dios fue nada más ni nada menos, que padecer tantos sufrimientos como le fueran impuestos y que muy valiente y dignamente enfrentó, sin quejarse. Debido a esto, la Santa Iglesia tomó muy a bien reconocer ese sufrimiento, resumiéndolo en "Siete Dolores", apareciendo a partir de ese momento, la advocación que ahora conocemos como Nuestra Señora de los Dolores.

Actualmente, se rinde culto a Nuestra Madre dos veces en el año: el Sexto Viernes de Cuaresma, que conocemos como “Viernes de Dolores” y el 15 de septiembre. Históricamente, la primera de estas conmemoraciones es la más antigua, ubicada en el siglo XV; se sabe que fue instituida en Colonia, Alemania el 22 de abril de 1423 y en otras partes de Europa.

Para principios de 1700 la celebración ya se efectuaba de manera oficial y se le conoció como “El  Culto a los Siete Dolores”. Buscando datos, vemos que durante la Edad Media había una devoción popular por los "Cinco Gozos de la Virgen" y que por la misma época se complementó esa devoción con otra fiesta en honor a sus "Cinco Dolores" durante la Pasión. Más adelante se reconoció que las penas de la Virgen eran Siete y no sólo comprendieron su marcha hacia el Calvario, sino su vida entera.

“A los frailes servitas, que desde su fundación tuvieron particular devoción por los sufrimientos de María, se les autorizó para que celebraran una festividad en memoria de los Siete Dolores, el tercer domingo de septiembre de todos los años”. Los Siete Dolores de Nuestra Señora son:

1er Dolor: La Profecía de Simeón en la Presentación del Niño Jesús.
2º Dolor: La Huída a Egipto con Jesús y José.
3er Dolor: La Pérdida de Jesús.
4º Dolor: El Encuentro con Jesús con la Cruz a Cuestas Camino del Calvario.
5º Dolor: La Crucifixión y la Agonía de Jesús.
6º Dolor: La Lanzada y Recibir a Jesús ya Muerto -La Piedad-.
7º Dolor: El Entierro de Jesús y la Soledad de María.


La representación pictórica e iconográfica de la Virgen Dolorosa o Virgen de las Angustias, mueve el corazón de los creyentes a justipreciar el valor de la redención y a descubrir mejor la malicia del pecado. El Misterio de la participación de la Virgen en la Pasión y Muerte de su Hijo, es según algunos, el acontecimiento evangélico que ha encontrado un eco más amplio y más intenso en la religiosidad popular.

Esto lo vemos en determinados ejercicios de piedad y de ahí que no nos extrañe, que durante los Cortejos Procesionales de Semana Santa y primordialmente en Viernes Santo, su presencia sea más que vital.

“La Dolorosa” como escuetamente suele llamársele, tiene gran proporción con los demás Misterios en la liturgia cristiana de oriente y de occidente y como se asevera: “Es curioso cómo estas tres dimensiones de la piedad están idealmente unidas en la liturgia del rito romano en el Stábat Mater, atribuido a Jacopone de Todi, una secuencia nacida en un contexto de intensa religiosidad popular, utilizada de varias maneras en los ejercicios piadosos y aunque de forma facultativa, presente en la Liturgia de las Horas y en la Liturgia de la Palabra de la Misa del 15 de septiembre de la Virgen de los Dolores”.

Iconográficamente, debemos decir que la Imagen de la Madre vestida de manto negro cuyo pecho es traspasado por una Daga y que nos muestra Resplandor y/o Corona al ser procesionada, es una figura idéntica en las tradiciones populares, desde el comienzo de la devoción hasta nuestros días. Es casi imposible encontrar documentación exhaustiva que permita recoger las diversas formas con que la religiosidad popular, entendida en el sentido más amplio del término, ha expresado y sigue expresando su devoción a la Mater Dolorosa.

En este apartado Sevilla se lleva todos los honores y en nuestro continente, Guatemala es un gran referente -a la derecha, vemos a la portentosa Dolorosa del Manchén de la Ciudad Capital, en la Zona 1-. En la subsiguiente hacia la izquierda, vemos a la Dolorosa de Dolores Izalco, bajo el cuido de la Hermandad del Santo Entierro de Cristo. La figura de madre enlutada de las Dolorosas, sigue estando esencialmente ligada a otra imagen pedagógicamente hegemónica, a su recogido, inmóvil y mudo del Evangelio de Juan o al contemplar velado en lágrimas de Stábat.

Lo mismo se dice de las formas religiosas que se desarrollaron después del Concilio de Trento, especialmente de las Procesiones en el Sur de la península italiana y en España. El 9 de junio de 1668 se les concedían a los "Siervos de María", la facultad de celebrar el Tercer Domingo de Septiembre la Missa de septem doloribus B.M.V.”

Esta misma es la que, con algunas ligeras modificaciones, se recoge en el Misal de Pío V el Viernes de Pasión. La fiesta del Viernes de Pasión, concedida el 18 de agosto de 1714 a la Orden de los Siervos, se extendió, por petición de la misma, a toda la iglesia latina bajo el Pontificado de Benedicto XIII, el 22 de abril de 1727.

Además, Pío VII, el 18 de septiembre de 1814 extendió al Tercer Domingo de septiembre la Fiesta de los Siete Dolores con los formularios para el Oficio Divino y para la Misa que ya estaban en uso entre los "Siervos de María". Con la reforma de Pío X, esta fiesta quedó fijada el 15 de septiembre, fecha que estaba ya en uso en el rito ambrosiano, que por no tener la octava de la Natividad de la Virgen, celebró siempre ese día, los Dolores de María.

La fiesta del Viernes de Pasión quedó reducida por la Reforma de las Rúbricas de 1960, a una simple conmemoración; ya el nuevo calendario promulgado en 1969 suprimió la conmemoración del Tiempo de Pasión y redujo a la categoría de “memoria” la Fiesta de los Siete Dolores de septiembre bajo el nuevo título de “Nuestra Señora la Virgen de los Dolores”. Para la Liturgia del 15 de septiembre se hace la exhortación apostólica Marianis Cultus.

Pablo VI, después de destacar la presencia de la Madre en el ciclo anual de los Misterios del Hijo y las grandes fiestas marianas, la presenta de este modo: “Después de estas solemnidades se han de considerar, sobre todo, las celebraciones que conmemoran acontecimientos salvíficos, en los que la Virgen estuvo estrechamente vinculada al Hijo, como la memoria de la Virgen Dolorosa, ocasión propicia para revivir un momento decisivo de la historia de la salvación y para venerar junto con el Hijo exaltado en la cruz a la Madre que comparte su dolor”.

Para el caso izalqueño y su barrio ladino consagrado a la Virgen, veamos lo que se expone en el Archivo General de Centro América, en documento dirigido en 1720 a la Real Audiencia: “Sumamentte afligidos, y desconsolados con la partición y dibissión que se hizo en nuestro pueblo desde Agora quattro años poniéndonos hoy a giza, lo que fue, y ha sido siempre sin nuestro gustto y consentimiento, porque solo nos es para grabissimo perjuizzio, y trabaxo de todo el Común; y no nos és, ni halago de alibio alguno, sino de sumo trabaxo, Y unibersal desconsuelo, chicos y grandes, con elgrabe peso que nos és atodos el haver deservir, Y sustentar dos Curas, no administrándonos mas que uno (sic)".

Acá nace "supuestamente" el Pueblo de Nuestra Señora de los Dolores de Izalco y se consagra a Ella. Decimos que es un supuesto, porque a la luz de nuevos datos, han surgido muchas controversias y a la fecha todavía ni los historiadores se ponen de acuerdo en este punto.

"Nuestra Señora "tendría" que ser contemporánea a la erección eclesial del pueblo de Nuestra Señora de los Dolores de Ysalco, efectuada alrededor de 1719, en tiempos del Obispo Juan Bautista Alvarez de Toledo, quien decidió llevar a cabo la partición del pueblo original de la Asunción, en vista de lo dilatado que éste resultaba (AGCA, AI. 11.7. Leg. 5976 Exp. 52.506-fol. 57)". Carlos Leiva Cea, El Rostro del Sincretismo, pág. 207. Fotografía izquierda del mismo autor.

Lo que sí sabemos es que desde siempre, Nuestra Señora de los Dolores -foto izquierda-, ha sido la figura principal del Altar Mayor de dicha Parroquia, que desde sus inicios ocupó el pueblo ladino hacia el lado Norte de Izalco. Respecto a la celebración del Viernes de Dolores, dedicado a Ella, Carmen Ramírez de 88 años, me relata:

"... a las 8 de la mañana era la Misa de la Virgen... Misas como esas jamás volverán, el Padre Castillo era único para decirla... para poder celebrarla, la "Manda de Dolores", salía por todo el pueblo a pedir limosnas para los gastos del Altar y lo demás... a la 1 de la tarde, empezaban "Las Tres Horas de la Virgen"; se hacían dentro de la Iglesia... Ricardo Solano (+), era el de la música de organillo..."

Se está refiriendo a la singular manera de celebrar a la Virgen en Viernes de Dolores, algo que dista mucho de la opacada forma de celebración en nuestros días llegada esa fecha. Además me cuenta además que la Efigie de la Señora era procesionada en el Vía Crucis de ese día. También es de recordar la muy buena iniciativa del Pbo. Ricardo Cuestas, quien a finales de los años 90s, tomó a bien, procesionar a la Sagrada Efigie el 15 de septiembre en horas de la tarde. Esta actividad dejó lamentablemente de desarrollarse y de nuevo, la fecha perdió la importancia devocional que había empezado a recuperar.

Como sucedió con casi todas las Cofradías, ésta, la dedicada a los Dolores de Nuestra Señora, debió ver su nacimiento al mismo tiempo que se inicia el culto a las Imágenes Titulares; para este caso, la creación de Dolores Izalco y su Parroquia. Esta Cofradía ha sido de las muy pocas de corte indígena en la zona ladina. Esto se debe a que si bien es cierto la parte Norte del pueblo fue ocupada por españoles y ladinos, no significa que no hubiese población indígena en esa zona.

Su Mesa Altar cuenta además de la Imagen Titular, 3 Dolorosas más: una "de vestir" de dimensiones mayores a la ya citada y 3 más pequeñas; a este conjunto se suman 3 insignias oficiales y el respectivo Crucificado que la representa cada Jueves Santo, en la Procesión de los Cristos. La fiesta inicia el 12 de septiembre y finaliza el día titular, es decir, el 15.

A partir del primer día, en la Cofradía se recibe "las entradas", donde los devotos llevan sus ofrendas a la Virgen: cohetes de vara, azúcar, harina, chocolate, café, velas etc. y limosnas para que sea posible la fiesta que siempre ha sido muy concurrida.

Me aboco a los recintos de la Mesa Altar y me cuenta Don Alejandro Rafael Nejapa su actual Mayordomo, que la Efigie "de vestir" de Nuestra Señora, sale por las calles de su barrio demandando limosnas el 5 de septiembre y agrega que previo a la fiesta, se realiza la novena -9 días de rezo- en horas de la tarde para prepararse para la fiesta oficial. La Virgen es visitada por mucha gente para estos días y agrega que es muy milagrosa, que tiene poderes curativos, especialmente con niños: "La Virgen los cura del mal de ojo y de los empachos", me narra.

Además me afirma ser testigo de muchos milagros concedidos a sus devotos-as. Llegado el 15 de septiembre, me cuenta que salen en Procesión muy temprano, para estar en Misa de 6 de la mañana en su Parroquia de los Dolores; terminada ésta, salen de nuevo en Procesión para recorrer algunas calles principales del pueblo. Tanto el 14 como el 15, hay marimba en la Cofradía todo el día; a los visitantes se les recibe con café con pan, tamales y para los que deseen "alegrarse", su respectiva chicha o aguardiente, según el gusto.

                                     Imaginería de Mesa Altar de Nuestra Señora de los Dolores. Dolores Izalco.

El 14 de septiembre en horas de la tarde, el señor Alcalde del Común y su comitiva, hace la visita oficial al Altar de la Virgen, donde todos los cofrades celebran la fiesta. Y... me relata Doña Rosa Isabel Nejapa de 78 años, fiel devota de Nuestra Señora que antes, la Procesión era muy alegre y que lo típico era adornar de flores carretas haladas por bueyes y que en ellas se conducían los devotos-as a la Misa Parroquial, agregando que eran muchas las mujeres refajadas que acompañaban a la Efigie. También recuerda cómo Don Mauricio Velado (+), regalaba grandes cantidades de carne para la comida de las fiestas.

Me asegura que actualmente, Doña Victoria de Pérez muy devota de la Virgen, es quien colabora muchísimo con la Cofradía y agrega que la sacra efigie "de vestir", todos los años estrena vestidos, debido a la gran cantidad de devotos-as que tiene.

Algo muy importante de hacer notar, es que la Efigie Titular, no es llevada a presidir la Misa del 15 de septiembre, sino que es la Imagen "de vestir" la que lo hace; esto, por tradición. El Viernes de Dolores, solamente se realiza un rezo en horas de la tarde y ni el Mayordomo y ningún cofrade consultado, recuerda que se haya hecho alguna actividad de más relevancia en esa fecha.

Acá viene a nuestra memoria la extinta tradición que Herrera Velado nos narrara en su "Agua de Coco", dónde ilustra cómo desde esta Cofradía, salía a demandar limosnas la tradicional "Campanilla de Dolores", de la que casi nadie hoy, dice recordarse muy a mi pesar.

En cuanto a la Imagen Titular, podemos decir que efectivamente pertenece al siglo XVIII; es de madera y de talla completa,recientemente restaurada. Posee resplandor de plata antigua de 12 Estrellas como mandan los cánones.

En su peana se lee: "Retoque de la Virgen recuerdo del Mayordomo Manuel Morón Agosto 12 de 1969". Posee su camarín donde es resguardada durante todo el año.

                                            Nuestra Señora de los Dolores. Titular de Mesa Altar. Dolores Izalco.