• Reseña Histórica


"La Virgen de los Remedios, era La Virgen de la Luz". Con esta aseveración, Don José Dolores Elas, exMayordomo de La Virgen de los Remedios e informante nuestro, inicia su plática como siempre muy amena.

Esta Doctora de Izalco, constituye una de las advocaciones marianas, más venerada por los izalqueños. "Es la doctora del pueblo", afirman sus miles de devotos-as, quienes a través del tiempo, han testificado el gran poder curativo de la Venerada Efigie.

Su extinta Cofradía, ahora constituida como "Asociación de la Virgen de los Remedios", ha sido desde siempre, una organización religiosa de las de mayor arraigo en el pueblo, al punto que su fiesta, a partir del 9 de diciembre, hasta el 15 del mismo, es la segunda más grande de Izalco. El pueblo busca a su doctora, cuando enfrentando enfermedades serias, requiere de los poderes curativos de su benefactora. En torno a Ella, hay mucha historia y recuerdos de los más longevos del pueblo, quienes aseguran que ninguna fiesta a excepción de la de Jesús Nazareno, ha sido más concurrida y esperada como ésta.

Don José Elas, recuerda que la fiesta ha sido la más grande e importante del tiempo navideño acá en Izalco. Nos narra lo siguiente: "Antes, a principios de la fiesta de la Virgen, venían Romerías de distinas partes del país, incluso de Guatemala; la Virgen ha curado a miles de gentes, quienes con fe, la han buscado pidiendo sanidad ante cualquier enfermedad". Narra la historia, que al llegar los conquistadores y pisar tierra izalqueña, los europeos traían consigo a esta Sagrada Efigie como protección, al punto que era puesta adelante, al momento de enfrentarse a los naturales.

En una de tantas batallas, dice la tradición oral, que un aborigen izalqueño lanzó una de sus flechas sobre la Virgen y al ver que Ella no sagraba y que no expresaba ningún dolor, entonces nuestros valientes guerreros, notaron que era una diosa poderosa y que efectivamente protegía a los invasores. Fue en una de tantas batallas, cerca de Acajutla, cuando los izalcos, hicieron retrocer al ejército invasor, dejando éstos a la deriva, a la desde siempre Sagrada Efigie. Inmediatamente, los naturales se posesionaron de Ella y fue así como vino a Izalco.

Narran los ancianos que desde ese tiempo, hacia mediados de los 1500!!, la Virgen ha sido sujeta de veneración por los izalqueños. En esos tiempos y ya una vez conquistados, se erigió una Cofradía en su honor la que desde siempre, ha pertenecido al núcleo indígena del pueblo. "La Virgen, andubo de ranchito en ranchito", afirman. Ya en tiempos de su Cofradía, no había quien no sanara tras la petición hecha a la Poderosa Señora.

Me cuenta Don José Elas, que fue hacia principios de los años sesenta, cuando se tomó la decisión de erigirle una ermita para evitar que siguiera errante por la parte Sur de Izalco. El trabajo estuvo a cargo del muy bien recordado Felipe Morán.

Tras mucho esfuerzo y empeño, se logró su finalización e inmediatamente se hizo el traslado de la Efigie, lugar del que nunca ha salido. Aprovechando su nueva casa, también se optó por mandar hacer un camarín que la resguadara de la mejor manera posible, tanto a Ella como al resto de imaginería que compone su Mesa Altar.

Narra Don "Chepe" Elas, que fue así como en 1966, se tomó a bien contratar los servicios del recordado maestro de la madera, Don José Dolores Pinto, para que hiciera el mueble, que tras su entrega, sin lugar a dudas, resultó ser además del más grande, el más hermoso como ninguna otra Cofradía, ha tenido hasta la fecha.

El camarín, cita Don José, fue la admiración del pueblo: "no me equivoqué al buscar al maestro Pinto, hizo un trabajo excepcional". Nos narra Don Adolfo Ramírez Pinto, hijo del maestro: "El Camarín, lo hicimos en 3 meses; se hizo de 3 cuerpos desmontables y está hecho de cedro.

Mi tata lo hizo ahí en el lugar, y los dibujos no los tomó de ninguna muestra, ya que él dibujaba de memoria.." Recuerda el Señor Elas, cómo cientos de devotos de la Virgen, dormían en los alrededores de la actual ermita, esperando el día de la Procesión que vio sus inicios hacia 1957, idea de Don Francisco Rodríguez. La Virgen nunca antes había sido Procesionada. Ese año, bajo palio, acompañada de pito y tambor, la Señora por primera vez, bendecía al pueblo en solemne Cortejo, apunta.



Ante la insistencia de los cohetes de vara, invitándome a visitar a la Sagrada Efigie, voy "a verla" y tras degustar el tradicional chocolate con pan, voy bajo la clásica enramada de hojas de coco, adornada con banderitas de papel de china, con emblemáticos símbolos y se me acerca una devota de unos 80 años y le pregunto sobre su devoción hacia la Virgen y ella, muy presta me cuenta:

"Yo todos los años vengo a ver a mi Señora, porque es una Promesa que le hice. Hace como 30 años, los doctores me habían dicho que mi enfermedad ya no tenía cura. Vine a ver a la Virgen con mucha fe.

Esa noche, yo estaba en el patio de mi casa, ya bien tarde y vi una señora vestida de blanco con un pichelito en la mano. No me habló, sólo me lo dejó cerca de donde estaba. El pichelito tenía un poquito de agua y sin que nadie me lo dijera, me tomé ese poquito de agua... desde ese día, jamás volví a sufrir mi enfermedad.

Ahora sé, que ERA LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS LA QUE LLEGÓ A VISITARME PARA DARME MI MEDICINA.."Noto en ella, toda la seriedad del caso y sin vacilar me agrega: "Sólo pídale y no necesitará andar gastando en doctores y medicinas". Así, con esa sencillez y humildad, mi gente cree en la Virgen de los Remedios y por eso es digna de mucha veneración.

Hacia un extremo de la enramada, veo a una res amarrada a uno de los horcones de la misma, esperando "el sacrificio". Me narran los Cofrades que han ido hasta la frontera con Guatemala a traer el animal, donado generosamente por una devota que asegura haber sido sanada por la Poderosa Señora.

Su ofrenda, consiste en donar el animal que ha de ser sacrificado para que sirva de alimento a todos los visitantes de la Virgen. Con su carne han de cocinarse los tradicionales tamales y ofrecerse los almuerzos a todos los devotos. Por otro lado, yace un cerdo en similares circunstancias.

Poco a poco, llegan las "entradas" con los respectivos atributos; bajo la enramada también está presente la tradicional marimba de arco alegrando el ambiente. Al centro de la nave central de su ermita, la Poderosa Señora luce imponente su Corona Imperial que data de tiempos coloniales; sobre su mano izquierda, el "pichelito" conteniendo las medicinas para los izalqueños, sus fieles devotos del ayer y de siempre. La ermita de la Virgen de los Remedios, está de fiesta. vistémosla!!