• Reseña Histórica
  • Su Cofradía en Izalco

Es el único Santo al que la Santa Iglesia le celebra su fiesta de nacimiento, por haber sido el precursor del Mesías. El sobrenombre “Bautista”, le proviene de su ministerio; nació seis meses antes de Cristo, según algunos en Judea y otros, en Hebrón. Sus padres fueron Zacarías e Isabel, prima de la Santísima Virgen; el acontecimiento del nacimiento de Juan, les fue anunciado a sus longevos padres, por medio del Angel Gabriel, asegurándoles que él vendría a preparar y alumbrar los caminos del Señor; por esto la Iglesia celebra su nacimiento.

El nacimiento de San Juan Bautista es un prodigio, porque no fue obstáculo para él la ancianidad y esterilidad de Isabel. En vida oculta y escondida, consumió los 30 primeros años de su existencia; nadie sabe de él, ni de él nos hablan los Evangelistas, como tampoco nos hablan de Jesús en aquel mismo período, en que quedan ambos como eclipsados. A los 30 años salen ambos: uno de su retiro de Nazaret, otro de sus soledades del Jordán; pero Juan, conforme a su oficio de Precursor, sale primero.

¿Precursor de Jesús? Precursor es el que precede, el que va delante de otro para anunciar su inmediata aparición. Los profetas entretuvieron al pueblo, delineando a grandes rasgos la figura del Redentor; crecía cada día el ansia por la llegada del Mesías. Juan el Bautista, anunció a Cristo no sólo con palabras, como los otros profetas, sino especialmente con una vida análoga a la del Salvador. Se retiró desde muy joven al desierto, en donde llevó una vida de gran austeridad: vestía pieles de camello, se alimentaba de langostas y miel silvestre y sobre todo, vivió entregado a la oración.

Muy pronto, hacia el año 26 ó 27 de nuestra era, comenzó a predicar la sincera conversión a Dios, no sólo a los pecadores declarados y públicos, sino también a los encubiertos, que se consideraban intachables, como los fariseos y doctores de la ley.

Juan afirmaba: “Está para venir otro más poderoso que yo, al cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado”. Pronto se extiendió el renombre de su virtud y aumentó la veneración del pueblo hacia él; los judíos acudían para ser bautizados, enfervorizados por sus palabras. Mientras predicaba y bautizaba, anunciaba un bautismo perfecto:

“Yo bautizo en el agua y por la penitencia, y el que vendrá, en el Espíritu Santo y el fuego”. Y cuando Jesús se acercó al Jordán para ser por él bautizado, Juan no se atrevía a hacerlo, diciéndole: “¿Tú vienes a mí, cuando yo debería ser bautizado por Ti?”, mas Jesús insistió y le bautizó entonces. Fue encarcelado por Herodes Antipas, por haberse atrevido a reprimir y censurar su conducta y vida escandalosa. Jesús, en su predicación asegura a los judíos que entre todos los hombres de la tierra, “no hay un profeta más grande que Juan”.

Se ignora cuánto tiempo pasó en la cárcel. En una celebración del nacimiento de Herodes, Salomé, hija de Herodías, esposa ilegítima del rey, bailó ante Herodes. Entusiasmado éste, prometió darle cuanto pidiera, aunque fuese la mitad de su reino. Instigada por su madre, pidió Salomé la cabeza del Bautista.

Herodes, no osando faltar a su palabra empeñada ante todos, ordenó fuese traída la cabeza de Juan, la cual en una bandeja fue presentada a Herodías por su hija. Sus discípulos recogieron el cuerpo del Bautista y le dieron sepultura. Suele representársele vestido con pieles de camello por la vida de austeridad y penitencia que llevó en el desierto, portando un cordero en simbología a Jesús cuya venida él anunció y con las palabras que exclamó cuando Jesús llegó al río Jordán para ser bautizado: "He Ahí el Cordero de Dios que Quita los Pecados del Mundo".


Desde tiempos inmemoriales, en Izalco se ha rendido culto a San Juan Bautista en el barrio que lleva su nombre hacia el Sur del casco urbano del pueblo. Su Cofradía, prácticamente ahora está extinta, a pesar de la tremenda importancia que en su momento tuviera. Actualmente la Efigie Titular de su Mesa Altar -foto derecha-, se encuentra resguardada dentro de los recintos de la Ermita de la Asociación de la Virgen de Los Remedios.

Por escritos del tiempo de la Colonia, puede asegurarse que San Juan Bautista es venerado desde ese entonces; cita un estudio: "El 10 de diciembre de 1570, el curia vicario de Tecpan Izalco, Juan de Urrutia, a solicitud de la Real Audiencia escribe una extensa relación, informando no sólo del estado de la obra de la iglesia de la Asunción, construyéndose en ese momento; sino que enumera los objetos litúrgicos con los que el templo ya cuenta, expone lo que falta en él y dice asimismo que [...] "tiene el dicho pueblo una ermita de sant juan y otra de sant gregorio que prové el pueblo,..." El Rostro del Sincretismo, pág. 123 Copy Right.

Como podemos ver, tal era su importancia, que en algún momento de la historia de Izalco, San Juan tuvo su propia edificación, por lo que podemos suponer que su fiesta igualmente, era de mucho arraigo. Actualmente, la Mesa Altar cuenta con la imagen de San Juan y su Cristo-Insignia -foto de la izquierda-, con el que se hace representar en la Centenaria Procesión de los Cristos del Jueves Santo.

Buscando datos, voy rumbo Sur de mi pueblo para entablar amena plática con Don José Dolores Elas, anciano de Izalco y ex-Mayordomo de algunas Cofradías del pueblo, y me cuenta que desde hace 30 años, las imágenes de la antigua Cofradía de San Juan Bautista, al no haber quien se encargara de su culto, mediante Acta respectiva, pasaron todas ellas a ser adscritas a la Virgen de Los Remedios y que a partir de ese entonces, la celebración a San Juan se ha realizado en la Ermita de la Virgen.

Aprovecho la oportunidad para hacerle la pregunta de rigor sobre la antigua tradición "del gallo de San Juan", y muy cortésmente me narra: "Hace mucho tiempo, desde muy antes que San Juan fuera traído acá donde la Virgen de los Remedios, había una tradición muy especial que se hacía en honor a San Juan; luego de la Misa del 24 de junio, se reunían los Cofrades y la Milicia de la Alcaldía del Común, cada quien en su respectivo caballo, con el fin de degollar un gallo en una competencia.

Se colgaba el animal de las patas en una pita que se tendía en el patio de la Cofradía; los participantes tomaban carrera en el caballo hacia el animal intentando agarrarle la cabeza y arrancársela en plena carrera pero con la mano; muchos caían del caballo y otros no alcanzaban su objetivo, hasta que alguien lo lograba, finalizaba la competencia..."


Toma un pequeño respiro, urgando en su memoria, y continúa:
" ... luego se metía el animal dentro de unos palos haciendo como una celda y se le abrían las patas, la idea era que los caballos, al oler la sangre del animal, lo sacaran como premio... era de ver quien lograba quedarse con la presa... esto se hacía en honor a San Juan quien por órdenes del rey hebreo, fue degollado para complacer a la hija de su mujer...tal y como dice la Escritura, al hacer esto siguió la fiesta en el palacio del rey y celebraron con pan y bebida la muerte de Juan, por eso antes, en la Cofradía se repartían las tradicionales quesadillas para dar cumplimiento a las narraciones bíblicas..."

Don José Elas, me cuenta que él pudo presenciar estos hechos cuando él era un niño de 9 años, pero que desde ese tiempo, por muchas razones, entre ellas, evitar la grosería que se hacía con el animal, dejó de hacerse.

Actualmente, se hacen los mejores esfuerzos por recuperar la fiesta, que consiste en un rezo y una Misa dentro de las instalaciones de la Ermita de los Remedios.

Y, remata nuestro amigo e informante: "antes, el mero 24 iban los cofrades a Misa en Asunción, con una imagen de San Juan más pequeña, pero que fue robada hace mucho tiempo; desde entonces ya no se lleva ninguna imagen a Misa, sólo vamos los cofrades, debido a que la única imagen que nos quedó es muy grande y pesada..."