• Reseña Histórica
  • Su Cofradía en Izalco

"Madre Mía, de Aquí en Adelante no Hay sino Llamarme,
Rosa de Santa María"


Se trata de la primera Santa de América. Nace en Perú, el 30 de abril de 1586 y muere ahí mismo, un 24 de agosto de 1617, a los 31 años. Sobresale en su biografía, ser "la primera Santa antes de ser canonizada -sólo 54 años después de su muerte en 167l- y ser proclamada -cosa excepcional- Patrona del Perú en 1669 y de Filipinas en 1670”.

Su nombre real era Isabel Herrera. Aunque en esto hay cierta discrepancia, ya que siendo hija de Gaspar Flores y de María de Oliva, algunos opinan que realmente se llamaba Isabel Herrera de Oliva. Isabel era muy bella; en una de tantas descripciones que de ella se hacen, encontramos: "Era de rostro ovalado, cabello rubio, tez blanca y sonrosada como una rosa, estatura más bien alta. Su carácter fue apacible, desde niña fue mansísima..."

En su infancia vivió en Quives, ya que su padre fue administrador de un obraje y, al ver Isabel los sufrimientos de los trabajadores indios, se puso al servicio de sus enfermedades y miserias. Dato importante de su biografía: "A Santa Rosa le atraía con singular fuerza el modelo de la dominica Catalina de Siena y esto la decidió a cambiar el sayal franciscano por el hábito blanco de terciaria de la Orden de Predicadores, aparentemente desde 1606. Estaba bien dotada para las labores de costura, con las cuales ayudaba a sostener el presupuesto familiar..."

El cambio de su nombre, de Isabel a Rosa, se debió a un hecho muy singular de su vida narrado en un escrito de su tiempo: “A los tres meses- dice su madre en el testimonio de beatificación - estándola meciendo una india criada en la cuna, teniendo cubierto el rostro, la dicha india se lo descubrió por ver si había tomado sueño y lo vio tan hermoso, que llamó a unas niñas que estaban labrando para que la viesen. Y haciendo todas admiración. Y como la vio tan linda y hermosa y que le parecía que todo su rostro estaba hecha una rosa muy linda y veía las facciones de sus ojos, boca , nariz y orejas como si hubiese puesto su cabecita en una rosa grande de un color muy encendido...

Aquello fue en un repente sin pensar y luego se desapareció aquella rosa, quedando el rostro muy hermoso y más lindo de lo que otras veces le había visto... quedó admirada de ver aquel prodigioso suceso; la tomó en las manos y empezó a hacer con ella mil alegrías y mostrar sumo gozo y contento, diciendo con estas demostraciones: "Yo te prometo, hija y alma mía, que mientras viviré, de mi boca no has de oír otro nombre sino Rosa"...
 

Curiosamente, a Isabel no le gustaba el nombre de Rosa, porque pensaba que la comparación no era justa y además, en esos tiempos tal nombre no era común; fue Fray Alonso Vásquez, quien la influyó para que no siguiera oponiéndose a ser llamada Rosa, diciéndole “que no se desconsolase de eso, sino que entendiese que su alma era una Rosa de Nuestra Señora, que la había depositado en su cuerpo como en un vaso para que la guardase y que así la procurase guardar y conservar con la frescura y hermosura de la gracia”.

En su biografía, se cuenta que "puesta de rodillas delante de la imagen de Nuestra Señora del Rosario en la Basílica de Santo Domingo, le ofreció el nombre de Rosa y se consagró a ella, determinándose a llamar así en adelante".

Hacia 1615, labró una ermita en el jardín de la casa de sus padres y en un espacio de poco más de 2 metros cuadrados -que aún es posible apreciar-, se recogía a orar y a hacer penitencia. Auxilió a enfermos pobres en una habitación de su casa que convirtió en enfermería. De ahí que a su muerte se le conociera como "Nuestra Santa, la Madre de los Pobres de Lima".

Al acontecer su muerte el 24 de agosto, la historia nos cuenta: "Transcurrieron días sin poder sepultar el sagrado cuerpo como consecuencia de las interminables visitas de toda la población, y su cuerpo, lejos de manifestar señales de corrupción permanecía lozano y sereno como en el mismo instante de su partida al cielo... entonces según consta en los archivos de su proceso de canonización, se sucedieron incontables curaciones milagrosas al sólo contacto con su bendito cuerpo o con sólo invocar su nombre. Milagros de todo tipo se sucedieron. Era la canonización anticipada".

Inmediatamente después de su fallecimiento, se inició el proceso que condujo a su beatificación y canonización; la información de testigos promovida en 1617-1618 por el arzobispo de Lima, Bartolomé Lobo Guerrero, fue más que importante para lograr tal fin. Clemente X, la canonizó en 1671.



Sucedió que se celebraron grandes fiestas con motivo de la Canonización de Santa Rosa de Lima;  en Izalco, esta Cofradía seguramente surgió tras el auge a la devoción hacia Ella para lo que en 1671, ya se habían fabricado sus primeras Imágenes. Con brevedad a ese momento, teoriza Carlos Leiva Cea estudioso de la cultura religiosa de los izalcos, deben pertenecer la factura de la Imagen izalqueña y la de su Cristo-Insignia a Ella dedicados en este acá en Izalco.

Su Cofradía indígena izalqueña, desde siempre se ha ubicado hacia el Sur del pueblo, en el legendario barrio de la Cruz Galana; además de la Imagen titular, su Altar Mayor está conformado por 3 Imágenes más: una réplica pequeña de Santa Rosa y otra, de dimensiones similares que representa a Santa Teresa de Jesús -con la que los cofrades de Santa Rosa, hacen la visita oficial a dicha Cofradía, llegada la fecha- y como ya se dijo, el respectivo Cristo Insignia, con el que se hace representar cada Jueves Santo, en la Centenaria Procesión de los Cristos. La fiesta se celebra entre el 29 y 30 de agosto, con la infaltable presencia de los cohetes de vara; desde muy tempano, la Santa en su Altar, recibe la visita del Izalco Piadoso.

Doña María Teresa Lucresia Tespan Turush de 93 años, todavía Mayordoma de Santa Rosa, quien por herencia de su padre ejerce el cargo desde hace muchísimo tiempo, me relata muy amenamente parte de la larga historia de esta Cofradía y digo parte, porque por su avanzada edad, mucha información desapareció ya de su memoria y la otra, estampada en documentos antiguos, lamentablemente se perdieron en el tiempo; pero a pesar de ello muy dispuesta, y yo muy atento, escucho lo que ahora escribo:

"Cuando murió mi papá, yo tenía apenas 4 años. Ya en ese entonces, la Cofradía de la Virgen tenía mucho tiempo de estar en la familia; mi abuelo me contaba que su tata decía que Santa Rosa ya se celebraba en ese tiempo; la Virgen estaba en un ranchito humilde de pura hoja de coco... la fiesta era muy alegre, venían gentes de todas partes a verla.

La "Santa Rosita" salía a pedir la limosna para los gastos de la fiesta
-acá se está refiriendo a la réplica menor de la Mesa Altar-, todavía hace poco, Mario Masin (+) la sacaba a demandar por el barrio... y... me acuerdo del tunco de monte: habían unos cueros de tunco que eran grandes, los hombres de la Cofradía se tapaban con ellos y bailando, salían a recibir las Entradas con los Atributos que habíamos echado...

... esa tradición se perdió hace mucho tiempo... había marimba, pan, chocolate, café, tamales y sin faltar la chicha que nos ponía muy alegres... era tradición que cuando llegaban las gentes, yo en mis buenos tiempos, invitaba con un huacal de morro a tomarse el "talagüashtazo"
-trago de aguardiente y/o chicha: bebida alcohólica producto de la fermentación del maíz o arroz, infaltable en las Cofradías de Izalco-, y comenzábamos a bailar... a la fiesta venía el Alcalde del Común con todos los Mayordomos, porque Santa Rosa siempre fue muy importante en el pueblo... esos tiempos se acabaron..." y, noto cierta tristeza en su semblante al momento de terminar su relato.

Tras escuchar a nuestra longeva izalqueña me doy cuenta que repite el error que aún izalqueños menos viejos, cometen con respecto a la Santa, ya que la refieren como "La Virgen", cuando en realidad no lo es, tal y como hemos visto en el texto histórico. "Virgen" como tal, solamente puede llamarse a cualquier advocación de nuestra Santa Madre. Santa Rosa nada tiene que ver con esto, pero nuestros izalcos insisten desde siempre en llamarle de esta manera.

Importantísimo anotar es que la efigie izalqueña titular de Santa Rosa de Lima, es de cuerpo completo -50 cm aproximadamente- y tiene todo el detalle que la identifica como monja de la Orden Terciaria de los Predicadores, pero por razones desconocidas, según recuerda su Mayordoma, siempre se le vistió, ocultándosele parte de su cuerpo.

Esto lamentablemente, hace que la Imagen pierda su iconografía original, pero también es consecuencia "del costumbre" de Izalco de vestir a sus deidades como ofenda tras favor recibido. También es muy notable que el actual camarín donde se resguarda a la Santa, es muy antiguo y parece ser, aventurándonos un poco, a aseverar que quizá sea el único que ha tenido.

Buscando más datos, recurro a mi estimado informante Don Felipe Pilía Chile, quien tal cual su costumbre, muy ameno me da datos. ¿Don Lipe, era grande la fiesta de Santa Rosa de Lima? y, de inmediato responde: "mirá, en Santa Rosa se celebraba bien cabal, como manda "el costumbre". La Mayordomía recibía al Común y la Procesión era alegre al regresar de la Misa. Pero fijate que curiosamente, llegaba más gente el 24 de diciembre a las 4 de la tarde, porque desde Santa Rosa, nos íbamos con el "tabal" a donde la Virgen de Belén. Santa Rosa era una de las 4 Cofradías garrucheras y era allí donde dejábamos la primera garrucha.

La fiesta se celebraba con las cosechas de los terrenos que tenía Santa Rosa "allá abajo". Todavía me acuerdo cuando la Teresa Tespan nos hacía bailar al son de la marimba cuando Toño Musto tocaba "El Mayordomo"; era una fiesta tan grande que raro, pero se fue acabando poco a poco... aunque lo mismo ha pasado casi con todo..."


Actualmente y con muchas limitantes, el 30 de agosto por la mañana se realiza la Santa Misa en honor a Rosa de Lima, en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, para luego ser Procesionada por algunas calles de su barrio; por la tarde, el tradicional rezo.