Llega el 24 de diciembre y allá, hacia el Sur de Izalco, la Cofradía de la Virgen de Belén celebra la Navidad como ha sido desde siempre. Esta Virgen que a todas luces es un alto relieve, fácilmente puede intuirse que se trata de una de las otras tantas Efigies que previo terremoto de Santa Marta en 1773, perteneciera a la antigua Parroquia Nuestra Señora de la Asunción.

Su Mesa Altar, es una de las más importantes dentro del conglomerado de Cofradías indígenas de Izalco, la cual está complementada por la singular efigie del Niño Dios de Belén -una talla sustituta de la original que fuera robada de la sede de la Cofradía en 2010-, San José y un Rey Mago. Se trata pues, del "Nacimiento" original de la Comunidad Indígena de Izalco. Cuenta Doña Cristina Vásquez, su Mayordoma, que a mediados del siglo XX, la Virgen estuvo de posada en la Ermita de la Virgen de los Remedios al quedarse sin mayordomo.

En ese tiempo, Don Fabián Quele tomó el cargo y después, Isabel de Jesús Vásquez madre de Doña Cristina. Tras su muerte luego de 30 años de ser Mayordoma, le heredó el cargo. Una de las cosas que recuerda, es cuando se sacaba "La Recordada del Niño Dios de Belén" previa fiesta. Interesante es antotar que, en otros tiempos, el Niño Dios de Belén también salía a las calles a demandar limosnas, acomapañado de niños que sonaban caparachos de tortuga.

"A la Virgen, la buscan las mujeres embarazadas que tienen algún problema", narra Doña Cristina. Agrega que, siendo ella niña, frente al desvío del pueblo, en cierta ocasión, se le hiciera un Trono al Niño Dios de Belén, pero por falta de recursos, no se le volvió a hacer. Llegado el 4 de Enero, la Cofradía celebraba al Santo Rey Mago.

Se hacía una pequeña fiesta durante el día y parte de la noche, pero no alcanzaba grandes proporciones el día culmen: 6 de enero, debido a la entronización que se hace desde mucho tiempo atrás, del Niño Pepe o Niño de las Tortugas, en “La Ceibita” ubicada en el barrio de la Santa Cruz.

La Cofradía como tal, es dueña de mucha tradición y posee dentro de su legado cultural, nada más ni nada menos, que el ejercicio de un ritual ÚNICO A NIVEL NACIONAL: El Tabal o Jeu!

El Tabal o Rezado, que en sus inicios, previa conquista se tratara de un ritual dedicado a tónal el dios sol y en donde se aprovechaba para pedir las abundantes cosechas, tras la cristianización, se convirtió en una actividad dedicada al Niño Dios de Belén, a quien se le ofrenda el maíz, grano preciado y base alimenticia de nuestro pueblo.

El maíz ha de colocarse "en sartas" en una rama del tradicional árbol de garrucha, adornado con banderas de colores y que han de servir para la bendición del grano sagrado.

En mejores tiempos de bonanza cultural, eran 4 las Cofradías que se involucraban en el Tabal o Jeu: Virgen de Belén, Virgen de los Remedios, Virgen de Agosto y Santa Rosa de Lima. Recuerdan los más longevos del pueblo, que llegadas las 6 de la tarde, hacían acto de presencia, las citadas Mesas Altares, a la sede de la Cofradía de la Virgen de Belén, cada una, portanto sendas "garruchas" bellamente adornadas.

Para más detalles, leer investigación dedicada al Tabal en la sección de artículos de interés.

Niño Dios de Belén, una de las Imágenes más antiguas de Izalco; hurtado de la Cofradía pasada la Navidad de 2010. Todavía se busca su paradero.