Por Edgar Avelar
  • Origen de las Cofradías y Guachivales en Tecpan Izalco
  • Las Cofradías y Guachivales Actuales en Izalco


Imposible es hablar del gran legado cultural de Izalco, sin tocar este tema apasionante. Cofradías y Guachivales han sido las organizaciones religiosas pilares fundamentales del diario vivir de este pueblo; sin conocimiento profundo de ellas, es imposible entender la forma de vida, creencias y demás, de los izalqueños promordialmente de origen indígena y que a todas luces son hasta hoy, una de las etnias que más a aportado a la Cultura Nacional.

Hay que decir que la función "eminentemente asociativa" de toda Cofradía, hay que entenderla en los términos usados en España a comienzos del S. XVI, para analizar su trasplante a América. El origen de este trasplante "ritual", habrá que buscarlo en las expresiones religiosas populares andaluzas, en sus manifestaciones públicas procesionales y en Cofradías penitenciales y sacramentales.

Cofradía es pues, un grupo de personas -Cofrades-, cuyo fin es celebrar una Devoción. Aclaramos esto porque es muy común que en nuestro medio, Cofradía se le llame al lugar donde se encuentra la Devoción en cuestión.

Pero aunque el verdadero objetivo de su importación fue fortalecer el trabajo de las parroquias que poco a poco se iban fundando, resultó ser que por la naturaleza misma de los conquistados, las Cofradías al final de cuentas se limitaron a celebrar "a su manera" las fiestas según calendario, algo que como veremos más adelante, no fue nada agradable ante los ojos de los misioneros.

"La organización de la Cofradía en América responde a una doble concepción, que suele ser coetánea, no distinta diacrónicamente ni con una relación causal, y que supone una doble vertiente de un asocianismo con fines simbólico-rituales", señala un investigador del tema, y agrega: "...

El uso de la procesión como ritual vivo e integrado en el sistema urbano, en una concepción exteriorizadora y adoctrinal, favorecida por la jerarquía eclesiástica, por cuanto suponía de muestra de obra devota, estaba muy arraigado en la Península, apareciendo ya como uno de los medios fundamentales de expresión de la religiosidad popular…"
Al buscar precedentes procesionales y manifestaciones religiosas en el ritual prehispánico, encontramos abundantes testimonios de actos adoctrinadores y canalizadores de una sensibilidad festiva y participativa, colorista y comunitaria.

Así, el propio Grijalba, en 1624 refiere: "aunque los españoles fueran aficionados a las Procesiones, los indios venían a resultar ser en este punto, sus maestros". Cabe entonces aclarar, que no todo lo que vemos actualmente en los asuntos religiosos de los izalcos, por ejemplo, fue traído precisamente del otro lado del mar.

La vida tradicional mesoamericana, que aparece entregada al destino como algo indefectible, se puebla de "santos protectores y regidores de los actos de la vida", que usurpan el poder detentado hasta entonces por los señores prehispánicos.

"Y así, es cosa ordinaria remanecer de nuevo en cada convento, de cuando en cuando, imágenes que mandan hacer de los misterios de nuestra redención o figuras de santos en quien más devoción tienen; unos para sus casas, donde les hacen capillitas o retretes y les hacen sus andas para que se lleven en las procesiones.

Y de éstas apenas hay pueblo que tenga religiosos donde no haya cantidad de ellas". Mendieta, 1585. Y esto, definitivamente es lo que sucedió en Izalco. En poco tiempo, el pueblo contaba con mucha imaginería de todas las calidades; algunas Imágenes eran propiedad de las Parroquias y otras, pertenecían a sus legítimos dueños quienen las mandaban hacer.

Las angustias de un mundo entregado a su destino, en medio de un colapso cosmogónico donde una visión del universo es sustituida por otra, junto con un espíritu festivo y ritual muy marcado y colorista, haría de las Procesiones instauradas por los religiosos españoles, un campo manifestativo abonado para una descarga de tensiones, una vía de expiación en busca del equilibrio universal y un sentido imploratorio a los nuevos señores que regirán a partir de este momento, las fuerzas del cosmos.

Y esto explica el por qué de los elementos festivos, para muchos considerados hasta hoy, como paganos, que fácilmente se han observado por siglos en las distintas fiestas de Cofradía y Guachivales de Izalco.

Para mi gente, las Imágenes o "los Imágenes" como ellos las refieren, tienen poderes sobrenaturales y/o humanos: oyen, miran, sienten, se enojan, regañan, comen y sanan cualquier enfermedad y además, resultan ser Abogados contra epidemias, terremotos, tormentas y toda clase de calamidades.

Esto no es para nada extrañable, ya que como tanto se ha dicho, la religiosidad popular mesoamericana, es producto del no abandono de las creencias ancestrales de nuestros pueblos y esto, es algo que la Iglesia como tal, no solamente fue incapaz de evitar, sino que astutamente volvió a su favor a fin de catequizar a los conquistados.

"La mejor manera de lograr la inserción de una nueva religión, es precisamente, incluyendo elementos vitales de la que se está sustituyendo y esto hace que el proceso sea lo menos traumático posible", señalan los estudiosos del tema.

Parece primordial el papel jugado por los Franciscanos en la promoción de Procesiones y Cofradías, albergando en sus conventos, al igual que en la Península, a muchas de ellas bajo advocaciones Franciscanas. Dominicos, Mercedarios y Agustinos seguían a aquéllos con sus propias devociones.

En Izalco, fueron los Franciscanos y Dominicos los que se encargaron de organizar la nueva religión y dar vida a este tipo de expresiones religiosas populares. Los Dominicos vestían sayal blanco de jerga gruesa y tosca, con escapulario –tira larga que cae al frente y por la espalda-, esclavina y capilla –capuchón sujeto al cuello-, todo de blanco, y rosario colgando del cinto. Los Franciscanos por su parte, tenían hábito más o menos igual en color pardo oscuro y cordón blanco al cinturón.

Apunta Escalante: “La religión de los indios era un cristianismo sincrético, no olvidados los aspectos populares de la antigua religión prehispánica, porque la organización jerárquica y formal había desaparecido del todo, pero de ninguna manera la creencia en la divinidad de los elementos, los hechizos nahualísticos y las brujerías.

No obstante ese arraigo persistente, cumplían con los preceptos cristianos y el ritual católico, aunque a veces fuera un tanto a disgusto.” Se suma a todo ello, el hecho de que el gusto por la teatralidad mesoamericana, concordante con el del barroco naciente en Europa de la representación escénica y de los pasajes sagrados, apoyado y promovido por la Iglesia, contribuiría en la difusión y proliferación de los ritos escénicos introducidos por los frailes.

"Lo mismo que en España, la base de las Procesiones eran las Cofradías", apunta Ricard, 1947. Estas eran mantenedoras de este ritual público, identificándose individualmente con su advocación. Entre otras representaciones escenificadas, de grandes aires teatrales, las Cofradías mesoamericanas guardaron algunas que, igualmente potenciadas en España.

Hoy día han desaparecido aquí por un mayor control sobre las representaciones religiosas no reglamentadas por la jerarquía.Y, en este punto, es cuando nace la distinción propia entre Cofradía y Guachival respectivamente. Para ello, veamos lo que Escalante Arce, apunta en su Códice de Sonsonate:

“Ley XXV. Que no se funden cofradías sin licencia del Rey, ni se junten sin asistencia del Prelado de la Caja y Ministros Reales. Ordenamos y mandamos, que en todas nuestras Indias, Islas y Tierra firme del Océano, para fundar Cofradías. Juntas, Colegios ó Cabildos de Españoles, Indios, Negros, Mulatos ó otras personas de cualquier estado ó calidad, aunque sea para cosas y fines píos y espirituales, preceda licencia nuestra y autoridad del Prelado Eclesiástico, y haviendo hecho sus Odenanzas y Estatutos, las presenten en nuestro Real Consejo de las Indias, para que en él se vean y provea lo que convenga, y entre tanto no puedan usar ni usen de ellas…” SIC

“Guachivales eran las cofradías informales de los indios, fomentadas en un principio por los religiosos regulares, especialmente dominicos, pero sin constitución legal. Son agrupaciones basadas en la religiosidad espontánea indígena, en las que pervivían antiguas manifestaciones semi-idólatras y mágicas alrededor de las imágenes de los santos patronos…

Tienen estos guachivales indios marcada preferencia por las imágenes de vestir, las cuales arreglan a su modo, que para el profano e ignorante del mundo cultural indígena pueden parecer ridiculeces irrelevantes y hasta motivo de mofa, o de benévola extrañeza.”
Pág. 178, Tomo II.

A nuestro criterio, lo anterior es una forma más que clara de explicar el asunto. En Izalco, como lo es en el resto del continente, tal Ley nunca se obedeció, y la mayoría de Cofradías y Guachivales surgieron sin contar con ninguna autorización; y en cuanto a lo de las vestimentas de las Imágenes, todavía hoy, al visitarlas en sus respectivas fechas de sus fiestas, vemos cómo efectivamente, el pueblo tiene aún el gran fervor de vestir a sus "Santos", aunque éstos sean de talla completa, lo que sin duda deja a entender que el ritual ancestral de adornar a sus deidades todavía subsiste.

Pero esto y otras cosas, no necesariamente fueron bien vistas por todo el clero del tiempo colonial. El Arzobispo Pedro Cortez y Larrraz, tras su visita a Izalco, en sus informes a España deja bien claro su desplicencia ante las fiestas de Cofradía y Guachivales, que él mismo presenciara en nuestro suelo; leamos a Escalante:

En una vida de privaciones y penas, la fiesta –de las Cofradías y Guachivales-, era el estallido ansiado. Se comía hasta la saciedad –si alcanzaba-, se bebía hasta la borrachera; la música amenizaba el día, se bailaba hasta el cansancio en esas zarabandas que el arzobispo veía con escándalo…” Pág. 188, Tomo II
“Aquel ascetismo de los religiosos españoles, no era para ellos -se refiere a los indígenas-; aquel vivir la vida con golpes en el pecho y machacándose pecados les era ininteligible. La cofradía no era para los indígenas culparse de las faltas y los pecados y despreciar el mundo, que su mundo era ya un permanente falto.

La cofradía era para sentirse amparados, consolados, solidarios alrededor de una imagen venerada que jamás despreciaría a sus pobres indios, y que se alegraba que ellos en la fiesta estuvieran felices, despreocupados, escapados de la realidad.” “Cortez y Larraz no pudo comprender a la cofradía indígena, ni mucho menos al espontáneo guachival.
Elevó su voz contra esa religiosidad que consideraba inaceptable y se propuso reformarlas o suprimirlas, pues los males eran para él notorios y dañinos los efectos para los indígenas excesivamente apegados a ellas”. Pág. 189, Tomo II.

Cortez y Larraz:
“Otra es, que hai introducidas vajo pretexto tales extravagancias en vario Guachivales, que me parece imposible, que las supieran, ni tubieran ante para introducirlas los Eclesiásticos seculares, como son tener las Ymágenes en sus casas, litigar sobre quién ha de tenerlas en muriendo el que corre con el Guachival debiendo ser no otras, sino éstas, aunque indecentísimas, llevarlas, y traherlas en procesiones ridículas a las Iglesias, y colocarlas en cierta situación el día, que se celebra el Guachival y otras cosas tales, que se han procurado ocultar.

Encargados los Guachivales a varias Personas Particulares de las Parroquias, en el día, que toca á cada una su celebración, llevan en procesión a la Iglesia la imagen, que tienen en su casa; pero en procesión de solo Yndios con zahumerios, y su música ordinaria, he visto quedar las Imágenes a la puerta de la Iglesia vestidas ridículamente, y en esta situación se canta la Misa, cuio estipendio es vario, según he podido adquirir.

En las parroquias de Franciscanos es quatro pesos. En las de Dominicos seis, ú ocho. Concluida la Misa buelve la Imagen en igual procesión a la Casa de donde salió y se pasa el día en música, zarabandas, embriagueces, y tal vez deshonestidades, é indecencias, que no sé a punto; pero á esto se reducen todas las fiestas de los Yndios”
.

Y al final, agrega Escalante: “Pero hubo una razón fundamental para que Cortés y Larraz no osara cortarlas de tajo, era lo del dinero que las cofradías aportaban a las parroquias. Ellas contribuían de tal menara que si a los clérigos no se les aumentaba el salario, no habría otro camino más que conservarlas aunque variara su funcionamiento.” Pág. 190, Tomo II.

Como podemos ver, "un mal necesario" desde el punto de vista económico, resultaron ser estas agrupaciones que a todas luces sirvieron de refugio a los conquistados y subyugados al cristianismo impuesto.

Por suerte, tal deseo de aniquilarlas nunca fue ni tan siquiera intentado y por ello, hasta hoy, podemos disfrutar para el caso izalqueño, de su gran legado cultural que sobresale en gran manera a nivel nacional.

Es un hecho que la riqueza económica de algunos moradores del pueblo, producto de la gran bonanza del cacao, hizo que existieran Cofradías que manejaban grandes cantidades de dinero, así como obviamente también las hubo, aquéllas que hasta llegada la fiesta, reunían insumos para sufragar los gastos, tal y como cita el historiador:
“Las cofradías y hermandades tenían un capital propio las más de las veces, aunque muchas aparecen en ciertos momentos descapitalizadas… en Asunción Izalco, la cofradía de Nuestra Señora de la Asunción pagaba veinticuatro misas al año a doce reales cada una; por la festividad de la advocación mariana ocho pesos; por el aniversario tres pesos y seis reales; un total de cuarenta y siete pesos y seis reales el año 1768.

“La Cofradía de Animas paga veinte y quatro Missas a doce reales, su funeral ocho pesos, su Aniversario tres pesos seis reales. La fiesta de San Miguel ocho pesos”. Un total de cincuenta y cinco pesos seis reales”. Apunta un informe de la época.
Hasta aquí, nuestra incursión histórica y de análisis, de estas organizaciones de religiosidad popular, que nos servirá de base para nuestro artículo titular sobre las Cofradías y Guachivales en Izalco, donde abordaremos su historia, estructura, logística de funcionamiento, calendarización de festividades y demás.

Cabe mencionar que actualmente "Cofradías" en el sentido estricto del término, no hay, sino más bien Mesas Altares que llegando la fecha de su fiesta, son celebradas algunas, a la usanza tradicional, pero cabe destacar que aún se conserva la figura del Mayordomo-a, quien están al frente de dichas celebraciones, ahora con una marcada participación de indígenas y ladinos.
Amanece en mi pueblo y cuando apenas la Centenaria Campana de Asunción recién repica las seis horas, a lo lejos, los que hemos tenido la dicha de nacer y vivir en esta tierra, escuchamos el infaltable "pen pén!!!" de los cohetes de vara que desde algún rinconcito del histórico Izalco, nos avisan que en la Cofradía o el Guachival, están de fiesta!!!

Así es, ni la modernización o globalización, o incluso la oposición de algunos sectores de la Iglesia, han impedido que en Izalco, la Cofradía o Guachival subsista y lo que tanto lamento ocasionó a los misioneros durante la Colonia, todavía hoy, es presenciable en esta histórica tierra.

Van mis izalcos en distintas épocas del año, en pequeñas Procesiones a las 6 de la mañana, llevando en sus hombros las andarillas con sus "Santos" que tanto aman y celosamente resguardan, hacia alguna de las Parroquias a presenciar la Misa en honor a sus Devociones, según Calendario Litúrgico. ¿Cómo inició todo esto?

Pues, la historia nos ilustra que una vez los misioneros comenzaron su trabajo de evangelización, importaron como ya se explicó su sistema cofrade, a fin de facilitar la enseñanza de la nueva religión. A nivel político, la Corona estimó que para el caso izalqueño, era necesario mantener la jerarquía de mando de los indígenas y, de ahí surgió lo que hasta ahora es, la máxima autoridad en cuanto a las Cofradías y Guachivales se refiere:

La Alcaldía del Común. Debido a la suprema importancia de esta instancia socio-política única en Centro América y muy probablemente en todo el continente, hemos tomado a bien, hacer un escrito aparte para explicar todo respecto a ella; de manera que vamos a limitarnos a decir, que el Señor Alcalde del Común, cabeza de la Alcaldía del Común, es la máxima autoridad desde tiempo inmemoriales de todo el quehacer en las Cofradías y Guachivales en Izalco.

Según datos históricos, las primeras Cofradías que existieron fueron las "Oficiales" -creadas bajo la Ley-, y por motivos obvios, pertenecieron a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, cuando todavía el pueblo era conocido como Tecpan Izalco.

Luego, tras la fundación del pueblo "de arriba" y con el nacimiento de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, fueron creadas las de ese sector. Lamentablemente, pocos datos hay que nos ilustren en cuanto a cuáles fueron realmente las Cofradías de ese momento, pero, sí se sabe que tras el desorden y desobediencia por la Ley citada en el artículo anterior, que obligaba a su aprobación legal, sugieron muchos Guachivales.

Todavía en nuestros días, el número y nombre de estas "Cofradías tradicionales" es objeto de polémica, ya que algunos ancianos sostienen que eran 18, otros citan 21 e incluso llegan a decir hasta 28. A todo esto, se suma el hecho que desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, cuando Izalco contaba con su mejor pujanza cultural, aparecieron unas y desaparecieron otras, haciendo que la misión de esclarecer este punto, sea muy complicada. Veamos este apunte, que de alguna manera u otra, nos ilumina en cuanto a poder establecer un punto de partida en nuestra investigación:

El bicéfalo Izalco posee diez cofradías en cada parroquia. En Dolores, la de Dolores de Nuestra Señora únicamente cuenta trescientos diez pesos; doscientos diez la de Santa Gertrudis, Nuestra Señora Santa Ana posee doscientos, igual que el Señor San José. Están sin capital: Santa Lucía, San Gregorio, Santa Veracruz, San Nicolás, Santa Teresa y Santa Bárbara.

En Asunción está una con buen capital, la de San Juan de Dios, con un mil trescientos treinta y ocho pesos y medio real; la de Nuestra Señora de los Remedios cuenta con doscientos ochenta y seis pesos; Santa Rosa de Santa María, doscientos diecisiete; San Sebastián, ciento cincuenta y dos; ciento treinta y real y medio la del Santísimo Sacramento; otra de los Remedios, cien. La de Nuestra Señora de la Asunción posee cincuenta y dos; la de las Animas cuarenta y uno con cuatro reales; veinte la de San Juan Bautista.

La de Belén no tiene capital. Generalmente no hay comparación entre las cofradías de Dolores y las más adineradas de Asunción. En 1570, cuando aún no existía el barrio de Dolores, ya es mencionada la cofradía de la Vera Cruz pero en Asunción Izalco”. Escalante. Pág. 182, Tomo II. Es decir que en resumen, se daba cuenta así:
Cofradías Hacia Mediados del Siglo XVIII
Asunción Dolores
1. San Juan de Dios 1. Nuestra Señora de los Dolores
2. Nuestra Señora de los Remedios 2. Nuestra Señora Santa Ana
3. Santa Rosa de Santa María 3. Señor San José
4. San Sebastián 4. Santa Lucía
5. Santísimo Sacramento 5. San Gregorio
6. Nuestra Señora de los Remedios 6. Santa Veracruz
7. Nuestra Señora de la Asunción 7. San Nicolás
8. San Juan Bautista 8. Santa Teresa
9. Belén 9. Santa Bárbara
10. Las Animas 10. Santa Gertrudis

Como podemos ver, este dato, descarta las aseveraciones dadas anteriormente en cuanto a su número; pero cabe aclarar que la nómina anterior, fácilmente puede ubicarse como la de las Cofradías "formales".

Habrá que considerar los Guachivales y el resto de ellas que operaron de manera ilegal y esto hace que la cuestión se torne difícil de esclarecer. Queda en evidencia también, que a todas luces, las Cofradías en mejor estado financiero eran las del sector Sur, que pertenecieron a Asunción Izalco.

Muy interesante resulta ser el dato con respecto a la Cofradía de la Veracruz. De la nómina dada por el historiador, hay algunos puntos dignos de analizar:

1. El pueblo tenía balanceado el número de ellas, mitad para el Norte y mitad para el Sur.
2. En Asunción Izalco, se observa a Nuestra Señora de los Remedios dos veces; esto nos hace pensar que una era oficial de la Parroquia y la otra, estaba fuera de ella; ahora bien, la Efigie actual que todos conocemos como "Virgen de los Remedios", ¿De cuál de ellas procede?
3. De la nómina vemos cómo ahora ya no existen: San Juan de Dios, Las Animas, Señor San José, Nuestra Señora Santa Ana, Santa Gertrudis y Santa Bárbara.

En cuanto a ésta última, debido a que su Mayordoma se fue a vivir al Cantón Los Tumalmiles hacia mediados del siglo pasado, llevándose consigo la Mesa Altar, sucedió que al morir ella, se acabó la Cofradía; actualmente se encuentra en el Altar Mayor de la Ermita del lugar.
Exceptuando la última citada, cuyo rastro hemos encontrado, el resto no aparecen en el Calendario Oficial que maneja el actual Señor Alcalde del Común; sólo sabemos de la Efigie de Las Animas que se encuentra anexa a la Mesa Altar de San Miguel Arcángel, pero no podemos asegurar que se trate de la Imagen original del cuadro resumen, por lo que las damos por desaparecidas en el tiempo a todas ellas.

Lo que sí me asegura el Señor Alcalde del Común, es que desde siempre, las Cofradías fueron jerarquizadas, es decir, que cada una tenía importancia sobre la otra. Acá también es muy importante apuntar, que cuando las Imágenes fueron sujetas de Devoción ya sea en sus Cofradías o Guachivales respectivos, éstas fueron colocadas en MESAS ALTARES. Una Mesa Altar se conoce al hecho que utilizando una mesa de madera del tamaño necesario, es puesta sobre ella un mantel blanco y sobre éste ya sea los camarines donde se resguardan a las Efigies, o bien las colocan al descubierto.

Junto a dicha Mesa Altar, ha de colocarse hacia un lado, la Insignia o bandera - de madera que muestra pintada a la Devoción titular-, y el respectivo Crucificado -no todas lo poseen y es otro tema más que apasionante de investigación-.

También se aprecia junto a este conjunto, las Imágenes Anexas -Devociones que se celebran en el lugar, pero que no son las titulares-, aunque no todas las poseen. En la mayoría de los casos, además se observan las Imágenes de "Demanda", las cuales son Efigies de menor tamaño de la Devoción titular y que han de utilizarse para "demandar limosnas" en sus barrios respectivos, a fin de reunir recursos económicos para sufragar los gastos de las fiestas.

En el techo, justo debajo de la Mesa Altar, se coloca un cielo adornado con banderas multicolores colores, hechas con papel "de china". No faltan las flores, velas encendidas, camándulas, algún cuadro devocional católico y a fines, y todo tipo de enseres religiosos.

¿Cómo está estructurada una Cofradía?
La cabeza principal de una Cofradía o Guachival, es el Mayordomo-a o Prioste. Este personaje es elejido según la tradición, por el Señor Alcalde del Común en Consejo de Mayordomos, por un período "presuntamente" de 5 años.

Debido a falta de interesados en hacerse cargo de una Mesa Altar, existen casos de Mayordomos-as que tienen su cargo desde hace 10 años o más y, a esto se agrega, el hecho de que algunas Devociones prácticamente son pratrimonio de familias quienes bajo ninguna circunstancia, permitirán que sus "Santos" salgan de sus recintos, aludiendo "tener derecho perpetuo a tenerlos".

Aunque en varios casos, resulta ser que las Efigies fueron sustraídas de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción tras el terremoto de 1773.

Generalmente las Cofradías izalqueñas, "estaban" conformadas por un Alcalde Mayor y un Alcalde Menor, un Secretario y los “Encabezantes”. Todo el grupo hacía en total, un aproximado de 10 a 12 miembros. He acá un asunto que aunque doloroso, hay que decirlo: actualmente esta estructura ya no existe, ya que solamente los Mayordomo-as junto a colaboradores allegados se encargan de las fiestas, por lo que hablar de Cofradías en el sentido estricto de la palabra, es aventurado.

Lo que sí existen son Mesas Altares y, a esto hay que sumar el hecho de que algunos pobladores, deciden celebrar públicamente alguna Devoción y de manera inmediata se dan a conocer como "Cofradía".

Esto último, de alguna manera, es preocupante porque se desfigura la tradición como tal, y se cae en vacíos históricos al momento de intentar ubicar objetivamente a las verdaderas entidades "tradicionales"; en los últimos años, se han dado estos casos.

Me cuenta Doña Luisa viuda de Látin de 83 años, que antes, existía la costumbre entre el Común, que los Cofrades visitaran los hogares de los vecinos, con la idea de “pedir” niños o niñas que sirvieran de “diputaditos” o “diputaditas”.

Si se aceptaba la solicitud, llegada la fiesta de la Cofradía en cuestión, estos niños llevaban un “Atributo” especial, que consistía en 2 rajas de leña, 2 libras de maíz y 0.25 ctvs.

Estos niños y niñas, eran los futuros Cofrades de esas Mesas Altares, cuando llegaban a ser adultos. Por tradición y sin excepción alguna, los Mayordomos-as entre sí, han de llamarse "compadre o comadre", respectivamente.
Las Fiestas según Calendario Litúrgico. Las celebraciones de las distintas Devociones, básicamente se realizan durante 2 días consecutivos: el previo, conocido como "las vísperas" y el siguiente, como día titular. Llegadas las vísperas, los Mayordomos del resto de Cofradías, hacen la visita oficial para venerar al Santo-a.

En algunas, se acostumbraba hacer la “Vela” en horas de la noche. Ya el día oficial de la fiesta, la Imagen titular es conducida, a presenciar Misa en honor a ésta en alguna de las Parroquias según sea el sector Norte o Sur al que pertenezca la Mesa Altar, y al salir suele realizarse una pequeña Procesión por algunas calles del pueblo -recordemos a Monseñor Cortez y Larraz narrar esto con mucha indignación, en el artículo anterior-.

El Mayordomo-a, con anticipación, ha mandado los "Atributos" a los devotos-as del Santo-a. Usan para este fin, tarjetitas de papel; llegan estas especies de invitaciones a las casas de éstos, donde se les solicita víveres, pólvora, o cualquiera otra necesidad de la Cofradía, y llegadas las Vísperas, llegan las "Entradas".

Estas son grupos de devotos-as quienes llevan la ofrenda requerida por el Mayordomo-a en el citado Atributo. De ahí que en Izalco se diga: Entrada de Ranchito, de Pólvora, de Leña, de Candelas, de Ramos, etc. Son recibidos con la marimba de arco y cohetes e inmediatamente, la comitiva se dirige al Altar del Santo-a para hacer la respectiva reverencia.

Luego, son conducidos bajo la enramada generalmente en el patio de la sede de la Cofradía y se les ofrece pan de tusa con café, tamales, chocolate, la infaltable chicha o cualquier otro licor a lo que los izalcos llaman "echarse el talagüashtazo -foto de la derecha-, u otra alimentación, dependiendo "del costumbre" de la fiesta como tal.

A pesar del ocaso cultural que atraviesa no sólo Izalco, sino todo el país, todavía se ve en algunas ocasiones, a cerdos, gallinas o toretes amarrados en el patio de los recintos de las sedes de las Mesas Altares, esperando ser sacrificados, ya que algún devoto-a los han ofrendado para ayudar con los insumos alimentarios de las fiestas. Imposible es dejar de presenciar la escena tradicional del baile, donde el Mayordomo-a sacan a bailar a los que participaron en la "Entrada".

Todavía hoy, ante mis ojos, veo a Don Toño Musto, anciano del pueblo colocarse la marimba en sus piernas y hacer sonar las notas del tradicional y único son izalqueño; aspecto éste que constituye un legado musical muy propio de mi pueblo, y que a mi parecer es de suma importancia, por lo que he de hacer un escrito especial para su análisis; suena la marimba acompañada de guitarras y el Izalcopiadoso da vida a la tradición!:
Audio: "El Panadero"
Ejecuta: Antonio Musto

Que se cirna el panadero
Que se cirna con afán
Porque está caliente el horno
Y se me chamusca el pan.
En la esquina de mi casa
Estaba una barbería
Con razón los hombres dicen:
“de tal palo, tal astilla”.
Que la quiero ver bailar
Que haga cuanto yo le mande
Y en todo, gusto me ha de dar.
Que me la dejen solita
Ha salido a bailar
La rosa con el clavel;
La rosa de rama, perla
Y el clavel ha de recogerla.
El hombre solicita a la compañera a bailar con él, colocándole su sombrero; al comenzar el baile, se ven frente a frente y se saludan con una breve inclinación de su cuerpo. Toman rumbos distintos y describen giros acompasados y lentos. El hombre va erguido y la mujer pone su cabeza ligeramente inclinada sobre su hombro derecho y con los brazos arcados sobre su cintura. Se vuelven a encontrar y al final, la mujer devuelve el sombrero. Que me saquen a … -acá se nombra directamente, a la mujer que se desea ver bailar-. Ella simula vergüenza, y dice ¡No!, pero realmente desea hacerlo con todo su corazón, porque es su baile, es su cultura, es su herencia ancestral.

Es toda una escena Patrimonio Nacional y que todavía alcanzamos a presenciar en las fiestas izalqueñas a pesar del ocaso cultural que vive el país.

Su Jerarquía. Según datos proporcionados por la Alcaldía del Común, es la Cofradía del Padre Eterno Santísimo, la de mayor importancia en el pueblo, siguiéndole la de María Asunción o Virgen de Agosto. Luego seguía la extinta Cofradía a Jesús Nazareno -ahora Hermandad- y le continuaba en el escalafón las de La Virgen de los Remedios y San Juan Bautista y así sucesivamente.

¿Cuál es el criterio para hacer dicha categorización? Me refiere el Señor Alcalde del Común, Don Tito Pásin que esto es algo dejado por los abuelos y que no está en capacidad de aseverar la metodología que se consideró para hacer tal jerarquía.


De esta estructura, vemos cómo efectivamente, en la actualidad se consideran Cofradías tradicionales a algunas que sin vacilar, estamos seguros fueron realmente Guachivales, tal y como es el caso de la Mesa Altar de "Jesucito" y San Diego de Alcalá. También, esto nos ilustra cómo algunas de las citadas hacia mediados del siglo XVIII, han desaparecido completamente.

Tanto la Virgen de los Remedios, como Jesús Nazareno, cuentan con estatutos y son las únicas que poseen ermita propia desde principios de los años 60s, por lo que no son consideradas Mesas Altares en todo el sentido de la palabra, pero siguen celebrando sus fiestas al estilo de Cofradía.
Mes Vísperas y Titular Mesa Altar Devoción
Enero

5 y 6


19 y 20

Ne Cúnet Pehpe -anexa a San Gregorio Magno-.


San Sebastián -titular de la Mesa Altar-.
Febrero *Movible.
-Puede ser incluso
en Marzo-.
Martes de Carnaval
Las Comadres -anexa a San Nicolás de Tolentino-.
Marzo 11 y 12


*Movible.
-Durante toda la
Cuaresma y
Semana Santa.
Puede ser en Abril-.

Jueves Santo
San Gregorio Magno -titular de la Mesa Altar-.


Jesús Nazareno -Hermandad-.


Jesucito -titular de la Mesa Altar-.


El Justo Juez -titular de la Mesa Altar-.

Mayo 2 y 3 La Santa Cruz de Mayo -anexa a El Justo Juez-.
Junio *Movible.
-Según la Fiesta de
La S. Trinidad

-8 días después de
La S. Trinidad


23 y 24
Padre Eterno Santísimo -titular de la Mesa Altar-.



Nuestro Amo Santísimo -titlular de la Mesa Altar-.



San Juan Bautista -titular de la Mesa Altar-.

Agosto 8, 15 y 16



11 y 12



29 y 30
Virgen de Agosto o María Asunción
-titular de la Mesa Altar-.


Virgen de "Las Mariítas" -titular de la Mesa Altar-.



Santa Rosa de Lima -titular de la Mesa Altar-.


Septiembre

9 y 10


14 y 15



28 y 29

San Nicolás de Tolentino -titular de la Mesa Altar-.


Nuestra Señora de los Dolores -titular de la Mesa Altar-.


San Miguel Arcángel -titular de la Mesa Altar-.


Octubre 3 y 4



14 y 15
San Francisco de Asís -titular de la Mesa Altar-.



Santa Teresa de Jesús -titular de la Mesa Altar-.
Noviembre 11 y 12 San Diego de Alcalá -titular de la Mesa Altar-.
Diciembre

7 y 8



12 y 13




14 y 15



24 y 25

Inmaculada Concepción de María -titular-.



Santa Lucía -titular de la Mesa Altar-.



Virgen de los Remedios -Asociación-.



Virgen de Belén -titular de la Mesa Altar-.

Estas son las fiestas oficiales "tradicionales" del Común de Izalco; insistimos en aclarar que hay otras celebraciones, pero no son parte de este grupo selecto.

Para el caso de los Niños Dioses que son entronizados en Diciembre, hay que decir que esas Imágenes no forman parte de ninguna Mesa Altar, aunque el pueblo se refiera a ellas como "Cofradías" debido a que sus fiestas se les conoce a algunas desde mediados del siglo XX o incluso antes.

Pero en definitiva, no podemos referirlas como parte del legado cultural heredado del tiempo colonial. Hay otros casos, donde se celebra a la Imagen anexa a la Mesa Altar desde hace mucho tiempo, pero eso tampoco las integra a la nómina anterior y por ello no aparecen en la misma.
Sí debemos aclarar el caso de la Inmaculada Concepción, ya que no posee Mesa Altar, ni insignia debido a que está fuera de la jurisdicción del Señor Alcalde del Común.

De hecho se considera una Cofradía "ladina" aunque como ya se dijo, no existe en el lugar, ninguna estructura cofrade pero aún así, el pueblo la refiere como tal.

Hasta acá nuestro pequeño aporte, en el que obviamente no se ha dicho todo; espero sea de utilidad para propios y extraños.
Es muy difícil hablar de todo lo que implica el tema en este tipo de espacio; todo el material realmente es un Libro el que puede reunirlo en su totalidad.

Ojalá y este humilde esfuerzo sirva para que nos interesemos y valoremos lo nuestro.