Por Edgar Avelar
Estamos en Izalco en el Barrio Dolores, un 12 de agosto de los años ochenta del siglo pasado; a lo lejos, se oye un son de tambor llamando al combate, acompañado de un pito indígena. ¡Cipotes, salgan porque viene la Historia!

Era la voz de mi recordado y queridísimo abuelo quien nos invitaba a salir a la calle para ver pasar frente a nuestras miradas, muy curiosas y entusiasmadas, el peculiar desfile de estos danzarines, quienes ataviados de sus ropajes, que para nosotros eran todo un espectáculo, se hacían acompañar de sus sables, no dejando ninguna duda, que iban a la guerra.

Al frente, desfilaba muy imponente el Gran Emperador Carlo Magno y en la fila contraria, el orgulloso Rey Balán; Oliveros igualmente iba presto a la batalla y el gran Fierabrás metía miedo a los cristianos; en fín, era todo un espectáculo que ha quedado en nuestros más gratos recuerdos de cuando Izalco, todavía mostraba su singular colorido cultural.

¡Van para la Iglesia "de allá abajo"! -apelativo con el que los habitantes de la parte Norte del pueblo, aluden a la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción-, recuerdo decir a los vecinos mayores, quienes efectivamente sabían cuál era el ojbetivo de tal escena. Las máscaras de los moros, quedaron grabadas en mi mente.

Mi Izalco, ¿Quién otro pueblo como tú? Escena ésta, que muy a pesar nuestro, ha dejado de repetirse; ahora sólo la vemos salvo en algunas ocasiones esporádicas, cuando por iniciativa de más de algún estusiasta, "los historiantes" hacen acto de presencia, para danzar en honor a la Señora, su "Virgen de Agosto".

Es muy tradicional que la danza no solamente se ejecute en los recintos de su Cofradía, sino que también se realice en lugares públicos y muy especialmente frente a las Parroquias izalqueñas, sin faltar el Templo de Jesús Nazareno y la Ermita de la Virgen de los Remedios. Era todo un espectáculo ver desfilar a estos artistas, junto a la "Virgen de Agosto" en su "Procesión del Recibimiento" el 8 de agosto.
Tratando recoger información sobre el tema, voy hacia el Sur de mi pueblo, en busca precisamente de los actores que en un momento dado, fueron los insignes protagonistas de esta danza.

Y para lograr tal cometido, tengo la suerte de encontrar a dos "historiantes" de pura cepa: Don Felipe Pilía Chile y Don Ismael Parada, quienes desde niños han participado en este peculiar elenco y poseen en su memoria, mil historias que merecen ser contadas. Llego a la casa de habitación de Don Lipe, quien muy amablemente bajo la sombra de un árbol de morro bastante nutrido de frutos, responde de forma inmediata a la primera pregunta de rigor:

¿Don Lipe, por qué salen los historiantes?
A lo que responde: "la danza, está entremezclada con una gran cantidad de diálogos y varios personajes muy importantes para nuestros conquistadores que tomaron parte, en las históricas batallas entre ellos y sus invasores, los moros. La historia, narra cómo fueron vencidos, ya que sirvió "de ejemplo", para nosotros para conocer el poder de Dios, sobre los paganos; recuerde que nuestros tatas no eran cristianos".


Cabe decir, queridos lectores, que son varias las historias que los españoles enseñaran a nuestros pipiles, pero en Izalco, las que más se han representado son las de "Carlos V y el Renegado Corinto", así como la de "Carlo Magno" –cuyo nombre original es "Los Doce Pares de Francia"-.

En otras zonas del occidente del país, se escenifican además de éstas, las tituladas "Fernando II", "La Corona", "Ganzul y el Gran Cerco de Zamora" y otra, conocida como "El Gran Taborlán de Persia". "Pertenecer a la Historia, 8 de cada bando, nunca fue cosa fácil debido a que la mayoría de los que salíamos, escasamente podíamos leer y escribir.

Los diálogos los teníamos que memorizar; el "maishtro" los decía y nosotros los repetíamos; él de igual manera, los había aprendido "de oído" de otro", me asegura Don Lipe.

Muchos participantes, lo hacían para cumplir alguna "promesa" que habían hecho a la Virgen, por algún favor especial y por ello, no escatimaban el tremendo esfuerzo de memorizar tantas líneas y de danzar intensamente durante los días dedicados a Ella.

Me cuenta que tradicionalmente, a principios del siglo pasado, en Izalco los ensayos iniciaban en la mañana del Sábado de Gloria y el "Ensayo Real" –una presentación exclusiva para la Cofradía que los patrocinaba-, era el 8 de agosto. Desde sus inicios, la danza se dedicaba a la Virgen de Agosto.

Esto se debe a la relación que con Ella se hace; según la versión popular en la Historia de Carlo Magno, fue gracias a la intervención divina de la Virgen por la que los cristianos resultaron vencedores. Nuestros Historiantes han de utilizar un vestuario especialmente confeccionado para este tipo de danza.

Sus características dependen del personaje a escenificar, ya que no todos son iguales. La escuadra de los moros, es la más vistosa, donde sobresalen los atuendos del Rey.

Todo el elenco usa coronas con un pequeño espejo a la altura de la frente; usan pelucas colochas que bajan por la espalda; debemos recordar que los personajes representados acá, no son indígenas, sino europeos y árabes. Por su parte, Don Ismael Parada, me narra lo siguiente:
En Izalco, el rostro de los moros, va cubierto de una máscara; a mediados del siglo pasado, éstas eran alquiladas en Nahuizalco, pero tras la sugerencia hecha por el Alcalde Municipal, Don Felipe Morán, se mandó hacer las izalqueñas, encargándoselas a Don Santiago Quilizapa; ya desde ese entonces, nuestros Historiantes, tuvieron sus propias caretas.

Muestran estas máscaras, bigotes colochos rubios o negros y con espesa barba, ojos azules, café o negros y una expresión de ira, ya que se trata de representar a los "bárbaros y guerreros moros". Me proporciona los nombres de los insignes danzarines izalqueños de aquellos tiempos:

"Felipe Pilía hacía el papel de Fierabrás; el Rey Balán era Arnoldo Sagüin; Floripes era Rosario Morán; Angel Morán, hacía de Tabargante; a Galafre lo hacía Ricardo Parada; Oliveros por su parte, era Alberto Látin; Roldán era Lorenzo Siguachi; el Gui de Borgoña, era Andrés Culina; Gonzalo Chile era Reinier; el papel de Floripes siempre lo han hecho cipotas y nunca mujeres."

También me cuenta que los encargados de la música eran el recordado pitero, Rafael Siguachi; Mariano Calmo tocaba el tambor pequeño y el tambor grande era ejecutado por Layo Ramón.
Todos estos personajes, tenían gran capacidad en la ejecución de dichos instrumentos, considerando que los sonidos para la danza son muy especiales dependiendo del momento; para la batalla hay un son especial, así como para las capturas o el avance de las tropas, me asegura.

Agrega que todavía él, danzó la "Historia de Carlos V y el Renegado Corinto", pero que en los años setenta, se optó por danzar la de "Carlo Magno". Tras ser testigo de los cambios que ha experimentado la danza, asegura que las letras de la actual historia, han sufrido muchas modificaciones; para facilitar la tarea, se han ido resumiendo y además agrega que también el lenguaje original "muy castellano", se ha ido adaptando al estilo idiomático nuestro.

Luego, le pregunto sobre las vestimentas y la tradición en sí y la relación directa con la Virgen de Agosto, a lo que muy gustosamente responde: "el manto del Rey Moro llevaba un sol en cada hombro y uno grande en la espalda -esto representa el sol mediterráneo, tierra de los moros-; el color de estos mantos es rojo; los cristianos usan mantos de cualquier color, menos rojo; sólo Clarín, el gracejo cristiano, lleva máscara.

El 7 de agosto, a mediados de los años sesentas, se realizaba el “Ensayo Real” generalmente, en la casa del "maishtro" que dirigía al grupo. Ese día se hacía una pequeña fiesta, con tamales, café y un almuerzo en dicho lugar."

Y, continúa:
"Por la mañana, se dirigía el grupo a la Cofradía con la finalidad de llevar a la Virgen donde se realizaba el ensayo. Don Lalo Vega, era uno de los que colaboraba con leña. La Virgen permanecía en ese lugar todo el día y la noche, por lo que se hacía la respectiva "Vela"; por la tarde se hacía el ensayo en sí, pero no se revestían; únicamente utilizaban las espadas reales de la danza.

Al día siguiente, 8 de agosto, la Historia se bailaba en la casa de la "Florera". Desde muy temprano, se sacaba la Virgen de la casa donde había presenciado el “Ensayo Real” y era llevada a la casa de la familia que daba el vestido y jardín, que llevaría en su "Procesión del Recibimiento" hacia "la Iglesia de abajo"; así era el costumbre", finaliza.

"Todavía recuerdo aquéllos tiempos, cuando para pertenecer a la Historia, se tenía que dar 5 pesos y víveres para con eso, poder celebrar el Ensayo Real; todo lo hacíamos porque nos gustaba y era de corazón para la Virgencita; salí cuatro años consecutivos y representé personajes distintos, pero nunca fui moro, sólo cristiano; son cosas que quedan en la memoria..." agrega Don Andrés Isidoro Culina, otro anciano del Común, músico y miembro actual de la Milicia de la Alcaldía Comunal.

Don Lipe Pilía, suma a este resumen el siguiente dato: "Antes de llevar la Virgen ya arreglada a su Cofradía para iniciar la "Procesión o Recibimiento", se hacía una "bailada" formal para la oferente de los atuendos, en señal de agradecimiento. Salíamos del lugar y nos íbamos a la Cofradía donde se repartía chilate a todos los asistentes, previas 3 de la tarde, hora en la que salía la Procesión para la Iglesia".


En cuanto a las máscaras, me narra Don Manuel Pasasin, otro miembro del Común, que éstas son de cedro o güiligüishte; se corta un trozo cilíndrico o cuadrado en relación al tamaño que se desee; con un formón se va formando al rostro, hasta que quede tallado.

Luego, se desvasta la cara posterior formando el espacio convexo necesario, para quien ha de usarla; en esta parte, se forra de tela o esponja para mayor comodidad. Con una mezcla de pintura y resistol, se le da vida a la máscara, pintándole las características físicas, según lo que ha de representar.

En algunos casos, el Rey y la Princesa lucían paraguas y sombrilla, representando esto, la "protección del cielo"; mientras tanto, el personaje que hace las veces de bufón, llevaba un cuerno lleno de chicha, para ofrecerla a sus superiores.

La escuadra de los cristianos por su parte, lleva uniformes militares de colores intensamente vivos y sólo el del "gracejo", se parece al de los moros. Algunos acostumbraban lucir monedas antiguas colgadas de su cuello.

Los moros deben mostrar en sus mantos respectivos, la simbología propia de su religión, lo que los diferencia de sus adversarios, quienes al contario, muestran símbolos cristianos, sobresaliendo los Rosarios sobre su pecho.Ya en plena danza, suenan los tambores y el pito de carrizo a ritmo guerrero y ritual, a veces movido o precipitoso.

Los bailes se desenvuelven uno a la par del otro; cuando lo hace el Rey o los Embajadores, sin el compañero acostumbrado, es el bufón quien le sigue los pasos. Finalizamos diciendo que los diálogos, a los que los naturales llaman "relaciones", son recitados con un sonete particular. No podía terminar esta investigación sin antes pedir a Don Ismael, me recitase un par de estrofas de las muchas que él sabe. Muy presto se para en el patio y con voz seria y muy bien entonada, me recita:
¡Oh famoso emperador,
Cuyo real nombre
Asombra a las naciones
Y hace estremecer el orbe!

¿Y cómo ahora tan cobarde
A mis ardientes razones
No osas pelear con un solo hombre?
Envía dos o tres de tus varones

A Roldán, a Ricarte o a Oliveros
Que bastante soy para vencerlos
Y os juro por mi Dios soberano
No volverles la cara
si vinieren Los Doce Pares a mis manos.

Salgan ya los que fuesen más ufanos
Que sólo mi valor a todo espera;
Y si esto no hacen algún día
El orbe les dirá su cobardía.
Personajes Historia de Carlo Magno
La más Danzada en Izalco
Cristianos   Moros
Emperador Carlo Magno Balán (Rey de Alejandría)
Oliveros (Conde de Genis) Fierabrás (Su hijo)
Reinier (Su padre)  Floripes (Su hija)
Roldán (Conde de Seconia) Brutamonte (Embajador)
Ricarte (Duque de Normandía)  Lucafer / Tabargante
Don Gui de Borgoña   Arbolán (Soldado)
Clarín (Gracioso) Galafre (Gracioso)


Cabe aclarar que estos nombres difieren en la actualidad, debido a las muchas modificaciones y adecuaciones que se ha hecho a los documentos originales.
Voz de Don Ismael Parada ilustrándonos la forma correcta de entonar las recitaciones.
Presentación 2013 Aquí