Por Edgar Avelar
  • El Niño Pepe y su Misticismo en Izalco

Reseña Histórica.
Cuentan los abuelos, que el fatídico e inolvidable terremoto de Santa Marta hacia 1773, dejó además de la ruina total de la extinta Parroquia indígena de Nuestra Señora de la Asunción, la pérdida irrecuperable de la mayoría de las imágenes devocionales que ésta poseía.

Las efigies de "La Sagrada Familia", no fueron la excepción, pero, para este caso curiosamente, sólo la figura del Niño Dios, sobrevivió al desastre. Tras el suceso, las autoridades eclesiales mandaron extraer de la severamente dañada edificación, la poca imaginería sobreviviente y ordenaron que éstas quedasen bajo el cuido de los vecinos de Asunción.

A partir de ese momento, comienza la historia muy singular de esta infante figura de Cristo, que en nuestros días goza de mucho arraigo en la devoción popular de los izalqueños. El Sagrado Niño, al encontrarse ya sin la Virgen y San José, prontamente fue conocido por los izalcos como "El Niño Pepe".

Este término -Pepe-, es el que se utiliza para identificar a alguien, que por alguna razón se ha quedado sin padres, significando pues, "huérfano". Conocido pues como "El Niño Pepe" para los más ladinizados, o "Ne Cúnet Pehpe" para los naturales, comenzó a ser considerado como miembro importante dentro del conglomerado de Cofradías indígenas del pueblo.

Él, nunca ha poseído Mesa Altar propia, sino que desde siempre, ha estado anexo a Cofradías, principalmente las de la antigua zona limítrofe entre ambos poblados. A este respecto, me cuenta Don Felipe Pilía Chile, que el Niño Pepe estuvo donde Santa Lucía, así como también junto al "Justo Juez"; actualmente, pertenece a la Cofradía de San Gregorio Magno.
La fiesta del Niño Pepe es muy singular, ya que posee una tradición que no se encuentra en ninguna otra parte del país. Tal y como manda la costumbre de las Cofradías izalqueñas, previa fiesta del Santo-a, se ha de salir a "demandar" las limosnas por los respectivos barrios, con el único fin de recaudar fondos para el desarrollo de las celebraciones.

Pero, para el caso de nuestro emblemático Niño, esta "demanda" ofrece a propios y extraños el componente "único", donde de nuevo, el sincretismo religioso se hace presente: salen mis izalcos por las calles con la Sagrada Efigie dentro de una cuna, que más bien parece una cueva.

Lo acompañan el pito y el tambor indígenas y un grupo selecto de cipotes, quienes portan a la altura de la cintura, sendos carapachos de tortuga, que han sido pintados de axiote y quienes al transitar las calles del pueblo, golpean con palillos de "palo colorado", produciendo a la escena, un sonido muy peculiar. Debido a esta manifestación cultural muy izalqueña, también al "pepe", le llamamos tradicionalmente en Izalco: "El Niño de las Tortugas".



Siguiéndole la pista, voy a su Cofradía y pregunto directamente a su Mayordoma, Doña Ana Morón de Musto sobre la tradición de Él, quien tras ofrecerme el chocolate con pan de bollo "de rigor", me cuenta:

"Al Niño Pepe, dicen que lo encontraron debajo de un palo de morro, rodeado de muchas tortugas". Así, con esa explicación sencilla, pero "muy seria" de su parte, me explica el por qué la "demanda", tiene que ir acompañada de los singulares carapachos de tortuga. Y, me sigue contando:

"El Niño Pepe, es muy milagroso, especialmente con los niños, por eso, en señal de agradecimiento, los papás los sacan con las tortugas cuando el Niño Dios, los ha sanado de alguna enfermedad".
No satisfecho todavía con la historia, en su momento recurrí a Don Mario Masin Payés (+), ex Alcalde del Común quien me explica que el significado de las tortugas del Niño Pepe, es que en diciembre, nuestros ancestros rendían culto al dios del maíz y que una de las ceremonias muy especiales, consistía en pedirle por las buenas cosechas y las abundantes lluvias, tal y como lo he contado en el tema del Tabal o Jéu!

"Para la Comunidad Indígena, el Niño Pepe, representa al Niño Dios del maíz", me asegura y por eso, con las tortugas, quienes son animales especiales que ayudan a tláloc a propiciar las lluvias, en la "demanda" del Ne Cúnet Pehpe, se hace el ritual, pero "disimulado" con los elementos cristianos del presente.

La cuna o cueva, de igual manera, para los izalcos vendría a representar, la entrada a la cueva del místico Cerro del Julupe -ver artículo de la Santísima Trinidad - Padre Eterno, para más detalles-.

Por eso, me asegura Don Mario, que el Niño Dios del maíz ha de ser paseado dentro de ella, como símbolo de que Él tiene acceso al paraíso terrenal. Imposible dejar de anotar, es que al momento de transitar la "demanda" del Niño Pepe por las calles del pueblo, las gentes abren la puerta de su casa para recibirlo.

"Se acercan a Él, se santiguan, lo tocan y le hablan, tras depositar la respectiva limosna". De esta forma, han de caminar largas horas, durante 3 días programados por la Cofradía, por lo que previa Navidad, es muy frecuente escuchar el sonido de los carapachos de las tortugas, anunciando el paso de este místico y muy singular "Niño Dios".

Sobresale en su inconografía, el resplandor de plata antigua de Tres Potencias -Padre, Hijo y Espíritu Santo-, que imponente luce sobre su cabeza, colocado en algún momento de la historia, quizá como un intento "fallido" de la iglesia, para dejar en claro que se trata de la figura infante del Salvador de hombres y no, de ningún otro tipo de interpretación!

Y por su parte, mis izalcos, le ponen en su manita izquierda o derecha, un pequeño tambor indígena, instrumento que previa conquista, sirviera en los rituales a sus dioses! Ahí veo cómo aún hoy, continúa la pugna entre la iglesia y el sentir místico-religioso de los indígenas, quienes se han enfrentado desde el momento mismo del Contacto.
De nuevo en su Cofradía, su Mayordoma me afirma que el Niño Pepe, es puesto en su "Nacimento" desde el 23 de diciembre, hasta el 5 de enero y que estrena vestimentas todos los años, así como también, los jardines con los que ha de ser procesionado y entronizado, los días 6 y 7 de enero, en la legendaria "Ceibita" del barrio de la Santa Cruz.



"Las gentes vienen a pedir a la Cofradía su turno; ya tengo anotadas las donaciones hasta el 2014! Hay devotos que vienen de Estados Unidos, Canadá y otros países a ofrecerle la ropita al Niño", agrega.

Es tradición que el día 5 de enero, se sacrifique un novillo para dar almuerzo a todo aquél que llegue a la Cofradía; este animal, era ofrendado generosamente desde hace muchísimo tiempo, por Don Mauricio Velado Salaverría (+), un fiel devoto del "pepe" quien con este gesto, ayuda a mantener la tradición.

Este mismo día, "se vela el Trono", me narra Doña Ana. Los hijos de Don Mauricio dicen hacerse cargo de la devoción de su padre. La Vela consiste en que en horas de la noche, acompañados con música de marimba, se baila y se comen tamales, café o chocolate con pan y el respectivo aguardiente o chicha, junto al mueble sacro, que será llevado a su lugar tradicional el próximo día.

Ya el 6 de enero, muy temprano, los Cofrades del Niño Pepe, trasladan a la Sagrada Efigie a la casa de habitación del donante del Jardín, para que sea preparado. Llegadas las 7 de la noche, salen con el "pepe" en alegre Procesión o "paseada" del Niño, hacia "La Ceibita", donde el pueblo espera ver entronizado a este Niño Dios místico.