Por Edgar Avelar
Por fín ha llegado la 4a. Semana de Cuaresma y en Izalco, ya se siente en el ambiente la tan esperada Semana Santa; por ello, la HJN hace los preparativos que por tradición, la fiesta de Cofradía requiere.

Llegado el día jueves según es la costumbre en esta 4a. Semana de Cuaresma, muy temprano, un grupo de devotos de Jesús Nazareno, llenos de entusiasmo, comprometidos con la tradición y dispuestos a dar vida un año más a la costumbre izalqueña, se dirigen al Cantón Los Tunalmiles, específicamente a la finca "Santa Rita" con el fin de conseguir los implementos necesarios para construir "la ramada", tal y como refieren los izalqueños, a la Enramada que servirá de techo en el patio del Templo de Jesús, donde se recibirán las "Entradas" con los Atributos que han de utilizarse para la realización de la tradicional "Fiesta de 15 Días" que aún hoy, se mantiene como un elemento básico dentro de todo el quehacer de la Hermandad.

Tradición de Cofradía ésta, que data de mucho tiempo atrás tal y como lo documenta el Prof. Alfredo Calvo (+), quien recopilara del recordado Luciano Galina (+), lo siguiente: "Es costumbre de que cada Cofrade lleva un horcón rolliso, vigas, baras de bambú, vejuco chupamiel de amarre, palmas u hojas de coco; y entre todo el personal en el patio de La Cofradía se construye la tradicional ramada, para recibir las: Entradas, Atributos, hacer los molenderos, poyetones para cocina, horquillas de varro para echar las tortillas, y una pista de baile suelto tradicional indígena". SIC

Por ello, en nuestros días vemos al grupo antes citado, dirigidos por Don Felipe Pilía, Ex Presidente de la Hermandad quien cuenta con mucha experiencia en esto; van todos, provistos de corvos y otros aperos prestos a cortar las varas de bambú y las ramas de algún árbol, para que sirvan de horcones -bases-, a la estructura de este techo tradicional.



Material que todavía hoy, es ofrendado a Jesús Nazareno por parte del dueño de la finca en cuestión. "Se cortan aproximadamente 60 varas de bambú y unos 15 horcones", me narra Franklin Velásquez, Ex Presidente de la Hermandad.
Y agrega que es en la finca de Don Lito Guerrero, en las cercanías de Atecozol, donde se va a traer 600 hojas de coco, lo cual es el complemento de la Enramada. Cuando el grupo ha terminado su trabajo, se dirige a los recintos del Templo, para dejar todo el material que se ha cortado, debido a que ya muy pronto habrá que trabajar en la construcción de la tradicional estructura.

Y así, llega el Domingo de Dolores y desde muy temprano, el Templo de Jesús Nazareno comienza a alegrarse y no es para menos, este día tan importante dentro de la tradición de la extinta Cofradía, ahora Hermandad, requiere de la participación de muchos devotos del Señor quienes prestos y muy fieles "al compromiso de todos los años", mañanean para poner a disposición su devoto trabajo.

Algunos de estos insignes personajes, con su cabellera teñida de blanco y las marcas del tiempo en sus rostros, nos atestiguan que ni la edad u otro impedimento, evitan que su fervor se vea opacado y participan con toda la seriedad del caso, dirigiendo a los más jóvenes, quienes deben aprender este trabajo que al final de cuentas, es muy humilde pero riquísimo en tradición y amor hacia Jesús Nazareno.

Pero antes de iniciar el trabajo, la Hermandad fiel a la tradición, ha de ofrecer a los devotos colaboradores, un desayuno que no puede ser otro más que el chocolate y/o café con pan de boyo, acompañado de los infaltables tamales.

Todo mundo se desayuna; acá todo es entusiasmo; se comparte en común; se gastan bromas entre sí; se está alegre por tener el privilegio de servir a Jesús Nazareno; se es parte viva de la centenaria tradición que sólo en Izalco vive su pueblo, es pues, "La Fiesta de la Ramada del Templo", como dice mi gente.

Terminado el desayuno, a eso de las ocho de la mañana, Don Lipe -quien ha sido de los primeros en llegar a esta tradicional cita-, se pone de pié colocándose su sombrero; muy enérgico y con mucha autoridad ordena a los presentes: "Señores, hagamos ya la Ramada, que el Señor para eso nos ha traído!!! Y como "donde manda capitán, no manda marinero", todos de inmediato obedecen.

"Lo primero que hay que hacer -dice un Directivo-, es sacar las Andas"; de inmediato, un grupo de colaboradores se dirige a uno de los corredores del Templo; se distribuyen alrededor del gran mueble, lo llevan en hombros y lo trasladan al lugar que servirá además de refugio, como taller donde será retocado y dejado listo para la primera Procesión ya en la Semana Santa. 


Acto seguido, comienza el trabajo; los "señores" dirigen. Se ubican los agujeros para colocar los horcones. Suenan los corvos preparando las cuñas que fijarán estos pilares de madera tradicionales. -foto derecha-. Otros, calculan la altura correcta de las bases, la cual es aproximadamente de dos metros y medio.

Se usan lazos para ayudar a sacar niveles y colocar las piezas más grandes y pesadas. Veo a Don Lipe Pilía, fiscalizar todo el proceso, cualquier duda de los colaboradores todavía no diestros, será a él, a quien han de consultar. Mientras tanto, también hay movimiento en el sector de la cocina.

Un grupo de mujeres, "cocineras del Nazareno", hacen ya los preparativos del premio que se ofrece a todos los que han colaborado en la construcción de la Enramada: la tradicional sopa de hueso de res. A esta hora de la mañana todo es movimiento, los más jóvenes hacen bulla e intentan gastar bromas y de vez en cuando, Don Lipe u otro anciano, les reprenden: "señores, dejemos el juego para más tarde, esto es serio!"
Ya están los horcones en su lugar! Hay que colocar las varas de bambú. Esta etapa requiere de más manos debido a las dimensiones de las piezas, y es que la Enramada para que quede "como debe ser", dicen los señores, tiene que cubrir todo el patio del Templo, es decir, unos ocho o nueve metros de largo por cuatro de ancho!

Se une toda la estructura con alambre de amarre, sustituyéndose así a los bejucos de chupamiel como nos ilustrara anteriormente el citado Profesor, y se aseguran que quede firme. Mientras esta etapa no es verificada detenidamente "por los que saben", no se puede proceder al siguiente paso.

Lista la estructura! La mañana avanza y se nota ya el cansansio en los laboriosos devotos, pero la voluntad y fervor no evita que sigan con su trabajo. Ahora hay que poner las hojas de coco. Esta fase que ante los ojos de un extraño pudiera parecer simple, resulta ser todo lo contrario. "Señores -dicen los más experimentados- las hojas hay que saberlas tirar!"

Y esto, efectivamente lo constatamos. Si la hoja se tira mal, simplemente, o queda atravesada o cae al suelo. "Hasta para eso, hay que tener conocimiento", me dice Don Lipe, quien de nuevo supervisa que la Enramada "quede tupida", es decir, no filtre los rayos del sol, ya que de otra forma, no sirve. Los colaboradores lanzan las hojas de coco, "una técnica que debe aprenderse".

Se ha llegado al final de la jornada; imposible es dejar de notar, los rostros felices y muy llenos de satisfacción de todos los presentes, al ver que la Enramada ha cobrado vida de nuevo. Lista para La Fiesta de 15 Días! Sigue viva la tradición!

Pero, como narramos antes, esto todavía no termina. Se siente ya el olor de las tortillas recién sacadas del comal. Desfilan ante nuestros ojos, los tradicionales "cajetes de barro", donde se han servido, las porciones de sopa de hueso de res. Cada quien busca un lugar y recibe el tradicional almuerzo.

Limón y chile al gusto, acompañado de su vaso de refresco de tamarindo o cualquier fruta, será el complemento ideal para sofocar el calor de marzo. Termina "la seriedad" para los señores y de nuevo se comparte en familia. Con una frase resumimos todo: "¡Qué Tradición! 



Sirviendo el Almuerzo
Tradicional Domingo de Dolores 2011

Es Domingo de Dolores de 2011.
Se ha Terminado "La Ramada" y estos Devotos, Degustan su Merecido Almuerzo!
Para complementar este escrito, me aboco a Franklin Velásquez, y le pregunto sobre algunos detalles de esta tradicional actividad, y muy dispuesto me narra: "esto de la Ramada, es algo que por tradición debe hacerse, si algún día no se hiciera, se nos viene todo el pueblo encima!

Hay algunos colaboradores que desde que tengo uso de razón, siempre se hacen presente este día, no fallan". Le pregunto sobre los presupuestos con los que se cubre esta fiesta y me cuenta: "Para el desayuno, desde un día antes hay que hacer los tamales, unos 150 para que alcance para todos; se hacen también unos 200 boyos de pan.
Para el caso del almuerzo, se necesitan 30 libras de hueso de res, 5 manos de yuca, 5 manos de güisquiles, 5 manos de elote, 2 repollos grandes y para hacer las tortillas, 10 libras de maíz".

Como podemos ver, las cantidades de insumos es considerable, pero no compite en grado alguno con la gran devoción y amor a la tradición de este grupo de izalqueños, quienes año con año, tienen la gran responsabilidad de hacer "La Ramada del Templo" donde desde hace mucho tiempo, hay que hacerse presente para dar vida "al costumbre", como dicen mis izalcos.  

Grupo de Cortadores de Varas de Bambú, Cuaresma de 2011
Cortesía de Rafael Campos Carías